El sistema de crédito argentino vivió una expansión sin precedentes en los últimos tres años, pero esa expansión tiene un lado oscuro: la mora se disparó, las tasas en el sector no bancario superan el 129% anual y la deuda promedio de los hogares se triplicó. Así lo revela un análisis del sistema crediticio 2023-2026 elaborado por la Fundación Éforo, que advierte que el endeudamiento familiar podría estar alcanzando un umbral crítico de sostenibilidad.Más deudores, más deudaEl segmento que más creció es el de los proveedores no financieros de crédito (PNFC), que agrupa a fintech, mutuales y emisoras de tarjetas no bancarias.

Entre diciembre de 2023 y enero de 2026, la cantidad de personas endeudadas en ese circuito pasó de 9,5 millones a 11,3 millones. El saldo total operado trepó de $3,2 billones a $11,8 billones, y la deuda promedio por individuo saltó de $337.000 a $1.044.000.El informe señala que esta expansión da cuenta tanto de un proceso de inclusión financiera como de una mayor dependencia del crédito para sostener el consumo cotidiano en un contexto de restricción de ingresos reales.La mora, en alza en todo el sistemaEl dato más preocupante es la evolución de la morosidad.

En la banca privada, la mora en préstamos a hogares pasó de 4,5% en diciembre de 2023 a 10,6% en enero de 2026. En el sector no bancario, el deterioro es aún más pronunciado: el índice de irregularidad subió de 13,5% a 16,2%, mientras que en el segmento específico de tarjetas no bancarias trepó del 11,2% al 14,5%.Éforo atribuye esa brecha estructural de riesgo a que el sector no bancario concentra deudores con menor capacidad de repago y mayor vulnerabilidad frente a shocks económicos.

La diferencia de tasas refuerza ese diagnóstico: mientras en el sistema bancario los préstamos personales se otorgaron durante 2025-2026 a tasas de entre el 70% y el 90% de TNA, en el circuito no bancario la tasa nominal promedio trepó al 129%, casi 40 puntos porcentuales por encima.La excepción: el crédito hipotecarioEn un cuadro general de deterioro, el crédito hipotecario aparece como el único segmento que combina crecimiento con baja morosidad. Según el informe, a partir de 2025 este segmento registró un crecimiento real interanual del 53,1% hacia enero de 2026 y una mora de apenas el 1,8%, significativamente por debajo del promedio del sistema.

Éforo interpreta ese desempeño como una señal de recomposición del crédito de largo plazo y de mejora en las condiciones macroeconómicas que favorecen la planificación financiera.Las tarjetas, en el centro del consumoLas tarjetas de crédito siguen siendo el principal instrumento de acceso al financiamiento familiar. Las emitidas por entidades bancarias registraron un crecimiento real interanual del 44,7% hacia finales de 2025, impulsadas por programas de financiamiento en cuotas.

Las tarjetas no bancarias alcanzaron un saldo estimado de $5,7 billones en noviembre de 2025 y se consolidaron como el principal vehículo de financiamiento en el comercio minorista, aunque también son las que exhiben el mayor deterioro en la calidad de cartera.