El corazón experimenta una serie de cambios que varían al correr una maratón en base a la edad, sexo y el nivel de entrenamiento, según datos publicados por el Centro Médico Universitario de Ámsterdam (Países Bajos).El estudio, recogido en la revista BMJ Open Sport & Exercise Medicine, indican que no termina de estar confirmado que estos cambios sean respuestas fisiológicas normales al ejercicio de resistencia o si se caracteriza por unas posibles malas adaptaciones futuras.Los niveles excesivamente bajos de ejercicio son tan negativos como los altos, ya que pueden agravar el riesgo de muerte, según los investigadores. Asimismo, este ejercicio de resistencia genera unos cambios en el funcionamiento cardiaco y en el aumento de sustancias, como las enzimas y las proteínas.No obstante, señalan que no está claro si estos cambios son respuestas fisiológicas transitorias normales a las exigencias adicionales que se imponen al corazón en estas condiciones o indicadores tempranos de adaptaciones a largo plazo potencialmente dañinas.Para esclarecer aún más el tema, los investigadores revisaron bases de datos de investigación en busca de estudios relevantes, publicados en inglés hasta abril de 2025, que compararan los efectos de correr una maratón en el corazón antes y después del evento.Los investigadores analizaron en particular tres biomarcadores indicativos de estrés en la pared cardíaca o daño en el miocardio, la capa intermedia de la pared del corazón; los resultados de la ecografía de la estructura del corazón, las válvulas y las cámaras de bombeo (ecocardiografía); y los hallazgos de la resonancia magnética cardíaca.Los 3 biomarcadores fueron: troponina T cardíaca (cTnT); troponina I cardíaca (cTnI); y péptido natriurético tipo B N-terminal (NT-proBNP).

Se seleccionaron 69 estudios, que comprendían 3274 participantes, en su mayoría hombres (73%), de entre 27 y 63 años, para la revisión sistemática, y 49 se incluyeron en el análisis de datos combinados.El análisis demostró que los tres biomarcadores se elevaron de forma constante durante la primera hora posterior a la finalización de una maratón, superando los umbrales clínicos comúnmente utilizados para la lesión miocárdica, la restricción del suministro de sangre (isquemia) o la insuficiencia cardíaca.Luego de correr una maratón, también se produjeron diversos cambios en el volumen de las cavidades cardíacas y en la dinámica de bombeo del corazón, incluida la fracción de eyección del ventrículo izquierdo, una medida de la cantidad de sangre que se bombea desde la principal cavidad de bombeo del corazón (el ventrículo izquierdo) con cada latido.No obstante, estos cambios fueron menores y quedaron fuera del rango de lo que comúnmente se interpretaría como clínicamente significativo. Según los investigadores, no se observaron otros cambios evidentes en las resonancias magnéticas de ninguna de las demás funciones medidas, lo que sugiere que correr maratones no induce ningún signo visible de lesión miocárdica estructural clínicamente relevante.Los cambios en los biomarcadores y los hallazgos ecocardiográficos variaron según los tiempos de carrera, la edad, el sexo y el nivel de entrenamiento.

Los investigadores reconocen varias limitaciones en sus hallazgos. En particular, señalan que la mayoría de los participantes del estudio eran hombres, y que las mujeres podrían tener respuestas cardiovasculares diferentes a la carrera de maratón, tanto a corto como a largo plazo.

Asimismo, el nivel de entrenamiento, un factor potencialmente influyente, no se comunicó de manera consistente en todos los estudios incluidos.Muchos de los estudios incluidos en la revisión obtuvieron una puntuación alta en cuanto al riesgo de sesgo, lo que indica que hay margen de mejora metodológica, añaden. "Nuestros hallazgos combinados confirman y cuantifican las elevaciones de biomarcadores cardíacos y las alteraciones en la función ventricular previamente reportadas después de un maratón.

No obstante, la relevancia clínica de estos cambios aún no está clara", señalan los investigadores."Aún existe la posibilidad de que se produzcan consecuencias patológicas en personas susceptibles o con participación repetida en eventos de resistencia extrema", añaden. Se necesitan estudios a largo plazo bien diseñados en grupos diversos, que incluyan sexo y etnia, para averiguar "si estos efectos representan respuestas fisiológicas a niveles extremos de ejercicio o reflejan marcadores tempranos de remodelación cardíaca patológica", concluyen.