En partido debut de EU, ICE pausó redadas para proteger asistentes

Con la incertidumbre en las calles y alrededores del estadio por redadas migratorias o huelgas de trabajadores, Los Ángeles vivió su primera jornada mundialista con el debut de la selección de Estados Unidos, recibiendo el apoyo de una mezcla de nacionalidades que viven en este país.Este partido transcurrió sin redadas, pero con la presencia de agentes de la Agencia de Inmigración de Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), quienes hicieron labores de seguridad en las calles, ante la huelga que amenazaba con paralizar el consumo al interior del estadio. Extranjeros que habitan en EU portan la playera con orgulloEl inmueble de Inglewood recibió a miles de norteamericanos que hicieron el viaje desde el otro lado del país; desde familias mexicoamericanas hasta peruanos y guatemaltecos, que no ven a sus países de origen participar en el Mundial, pero viven desde hace años aquí y portan con orgullo la playera de las barras y las estrellas porque han vivido en esta nación la mayor parte de sus vidas.Esta jornada inaugural estuvo marcada por ese contraste entre las playeras de la selección local con las de decenas de países.
Como la familia de Susana Ramírez, nacida en Jalisco y casada con John Crawford, originario de Virginia. Ayer, jueves 11 de junio, se vistieron de verde y hoy de rojo con azul.Lo mismo para Carlos Vega, de origen guatemalteco, pero radicado en Phoenix desde hace más de 30 años.
Pagó 900 dólares por no perderse el debut de la selección del país que hace tres décadas se convirtió en su hogar. La selección norteamericana es una muestra del crisol de nacionalidades.
Entre los jugadores hay latinos que representan al equipo nacional, como Cristian Roldán, de ascendencia salvadoreña y guatemalteca, o Ricardo Pepi, con raíces mexicanas. Por eso, entre la afición se nota esa mezcla de etnias.Pero en Los Ángeles el ambiente salió de Inglewood hasta las calles, donde se instalaron pantallas en parques y plazas públicas.
Desde ahí, miles de personas que salían de trabajar —porque aquí no hubo suspensión de labores— siguieron el debut del anfitrión y la participación de Paraguay, un país que envió a más de 4 mil de sus connacionales para ver a su selección después de 16 años de ausencia.Agencias de inmigración custodiaron la justa deportivaLa seguridad corrió a cargo de todas las agencias federales y locales, desde los Marshals hasta el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) e ICE, asimismo de la policía montada que resguardó tanto el estadio como el Fan Fest en el Coliseo de Los Ángeles, donde también miles siguieron el partido inaugural de la selección norteamericana.Agentes de ICE llamaron la atención de algunos asistentes al Estadio SoFi, renombrado para la justa mundialista; no obstante, la instrucción federal fue sólo garantizar la seguridad de los aficionados. Diversas organizaciones alertaron a la gente que acudiría al estadio para que tomaran precauciones en caso de algún encuentro con los agentes de migración.
No obstante, el ambiente futbolista pudo más y miles fueron al estadio o al Fan Fest. Las banderas y playeras de la selección anfitriona se mezclaron con las de decenas de países que conviven en esta ciudad.
Particularmente, los mexicanos, que son mayoría y salieron a ondear banderas y lucir playeras verdes como si México hubiera jugado de local en Los Ángeles. MD
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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