El arnés no enseña a tirar, solo evita que el paseo duela: ¿por qué es importante no usar collares?

Durante años, muchos tutores han escuchado el mismo consejo en parques, aceras y conversaciones entre conocidos: si el perro tira, mejor ponerle collar, porque con arnés tendrá más fuerza y arrastrará todavía más. La idea se ha repetido tanto que para muchas personas suena a verdad.
No obstante, Sonia Losada, educadora canina y divulgadora a través de Xila’s Training, lo desmonta con claridad: "Es un mito como una catedral de grande".Según la experta, el arnés no convierte al perro en un animal más descontrolado ni le da una capacidad especial para tirar. "A alguien se le sucedió que el arnés hace que el perro tenga superpoderes especiales para arrastrarte por la calle", pero la realidad es más sencilla y más incómoda", advierte.
"Cuando un perro tira menos con collar, no siempre es porque haya aprendido a pasear mejor".La diferencia está en lo que siente el animal. "¿Tira más con arnés que con collar?
Sí. ¿Por qué?
Porque con el collar le duele", afirma la educadora. Con el collar, la presión se concentra en el cuello, por lo que si el perro avanza con fuerza, puede ahogarse, sentir dolor o lesionarse.
Por eso, que deje de tirar no implica necesariamente que haya entendido cómo caminar tranquilo junto a su persona."Si tu perro deja de tirar con el collar no es porque haya aprendido a pasear, es porque si hace fuerza se ahoga, siente dolor y se lesiona el cuello", advierte Losada. "Asimismo, a largo plazo, esa forma de gestionar el paseo puede derivar en problemas de salud".
Losaca cuenta que con el arnés, en cambio, el perro no recibe esa presión directa en una zona tan sensible y puede expresar con más claridad lo que le ocurre. Por eso, para ella el debate no debería quedarse en el accesorio.Si no olfatea, el paseo no le relaja, no distrae su mente y no enriquece su vida"La pregunta no es qué ponerle, la pregunta es por qué tira", resume.
Según Losada, puede haber muchos motivos detrás, como la excitación, el estrés, el miedo, o simplemente las ganas de llegar a un estímulo o la dificultad para adaptarse al ritmo humano. Pero el tirón constante suele indicar que algo no está funcionando en esa salida.Un perro que tira de manera continuada no está disfrutando del paseo como debería.
En esa línea, la educadora recuerda que la salida diaria no es solo un trámite para hacer sus necesidades, sino uno de los momentos más importantes de su día. Es la oportunidad que tienen nuestros compañeros de cuatro patas de explorar, recoger información del entorno, procesar olores y descargar tensión.Por eso Losada insiste en que "el paseo es su momento" y que el perro debería poder caminar tranquilo y pararse mucho a olfatear.
Porque para él, oler no es una distracción menor, sino una parte esencial de su bienestar. Cuando no puede hacerlo, el paseo pierde gran parte de su función."Si no olfatea, el paseo no le relaja, no distrae su mente y no enriquece su vida", recuerda la educadora canina.
Caminar sin parar, con tensión en la correa y sin margen para investigar el entorno, puede convertir una salida que debería ser placentera en una experiencia frustrante.Por eso, para Losada la solución no está en buscar una herramienta que impida al perro tirar a cualquier precio, sino de construir paseos más amables, seguros y respetuosos. Elegir un arnés adecuado puede evitar dolor y lesiones, pero el verdadero trabajo está en observar al animal, entender sus necesidades y enseñarle a caminar tranquilo sin recurrir a la incomodidad.En conclusión, un buen paseo no se mide solo por la distancia recorrida ni por lo rápido que vuelve el perro a casa, también se mide por la calidad de la experiencia: si ha podido oler, explorar, parar, mirar y moverse sin tensión.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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