Flavia Royón: "Es momento de rediscutir un modelo donde las provincias recauden y coparticipen a Nación"

SALTA.— La senadora nacional por Salta, Flavia Royón planteó la necesidad de revisar en profundidad el régimen de coparticipación federal y avanzar hacia una reforma tributaria integral. En diálogo con El Tribuno, defendió el rol del Estado en la planificación de infraestructura estratégica, cuestionó la pérdida de poder adquisitivo del salario y advirtió que el país necesita abandonar la confrontación para construir acuerdos de largo plazo.-Usted viene planteando la necesidad de discutir una reforma tributaria y una revisión del sistema de coparticipación.
¿Por qué considera que es un debate impostergable?-Estamos frente a una realidad que muestra un fuerte desbalance entre las responsabilidades que tienen las provincias y los recursos que reciben. Hoy las provincias son las que sostienen gran parte de la salud pública, la educación, la seguridad y la administración de justicia.
No obstante, la mayor parte de los recursos continúa concentrada en Nación. Por eso creo que llegó el momento de discutir en serio el federalismo argentino.
Primero fueron las provincias y después se conformó la Nación como una herramienta de coordinación. Con el paso de los años ese equilibrio se fue modificando y hoy vemos una concentración creciente de recursos y decisiones en el Gobierno nacional.
Entonces, ¿por qué no pensar incluso en un esquema distinto, donde las provincias recauden y luego coparticipen a la Nación? Es una discusión que hay que dar si queremos construir un federalismo más equilibrado.-¿Esa discusión debe ir acompañada de una reforma tributaria?-Absolutamente.
Son debates inseparables. Todos estamos de acuerdo en que la Argentina necesita un sistema tributario más eficiente y menos distorsivo.
Lo que no podemos hacer es quedarnos únicamente en el discurso de bajar impuestos sin discutir cuál será el impacto sobre los recursos públicos. Cuando alguien propone reducir impuestos, la pregunta inmediata es qué gasto se va a reducir para compensar esa caída de ingresos.
Y ahí es donde muchas veces falta honestidad en la discusión pública. Porque detrás de esa decisión aparecen temas sensibles como jubilaciones, salud, educación, infraestructura o programas sociales.
La sociedad merece conocer con claridad cuál es el modelo que se propone y cuáles son las consecuencias.-¿Observa que el Gobierno nacional esté avanzando en esa dirección?-Creo que hay algunas discusiones que todavía no se están dando con la profundidad necesaria. La reforma tributaria, la reforma previsional y la cuestión de la coparticipación son temas estructurales para el futuro del país y todavía no ocupan el lugar central que deberían tener en la agenda política.
Se están discutiendo otros proyectos, algunos importantes, pero me parece que hay cuestiones más urgentes. Por ejemplo, definir cómo vamos a financiar el funcionamiento del Estado en los próximos años o cómo vamos a garantizar la sustentabilidad del sistema previsional.-Usted indicó que las provincias están absorbiendo cada vez más responsabilidades.
¿Qué consecuencias tiene eso?-La principal consecuencia es que se trasladan obligaciones sin trasladar recursos. Las provincias siguen haciéndose cargo de hospitales, escuelas, fuerzas de seguridad y servicios esenciales, pero muchas veces sin recibir los fondos necesarios para sostener esas funciones.
Entonces se genera una tensión permanente sobre las cuentas provinciales. Yo no cuestiono que se busque el equilibrio fiscal.
Al contrario, creo que es indispensable. Lo que digo es que debe existir una discusión sincera sobre cómo se distribuyen los recursos y las responsabilidades.
Porque de lo contrario simplemente estamos trasladando problemas de un nivel del Estado a otro.-Pasando al plano energético, el norte argentino vuelve a enfrentar dificultades vinculadas al abastecimiento de gas. Desde su experiencia en el área, ¿qué es lo que falta resolver?-Fundamentalmente infraestructura.
Vaca Muerta es probablemente el activo energético más importante que tiene hoy la Argentina y está generando una transformación enorme. Pero los recursos por sí solos no alcanzan.
Para que el gas y el petróleo lleguen a los centros de consumo y a las industrias hacen falta gasoductos, oleoductos, compresoras y redes de transporte. Cuando fui secretaria de Energía impulsamos la construcción del gasoducto troncal porque entendíamos que era una obra estratégica.
El plan original contemplaba varias etapas, incluyendo la reversión completa del sistema para abastecer adecuadamente al norte argentino. Parte de esas obras se realizaron y otras no.
Hoy el problema sigue existiendo porque nuestra cuenca tiene un declino natural de producción y Bolivia ya no puede abastecer a la Argentina como lo hacía años atrás. Por eso la solución sigue siendo terminar la infraestructura necesaria para conectar plenamente a Vaca Muerta con el norte.-¿Puede el sector privado asumir por sí solo esa tarea?-El sector privado tiene un rol fundamental y puede ejecutar muchas de esas obras, pero alguien tiene que planificar el desarrollo.
Ahí es donde aparece el Estado. Hay proyectos cuya rentabilidad inmediata no siempre resulta atractiva para una empresa privada, pero que son fundamentales para el desarrollo de una región.
Esa mirada estratégica la tiene que aportar el Estado. Lo mismo ocurre con rutas, líneas eléctricas, puertos o infraestructura logística.
Son inversiones que generan desarrollo económico y competitividad a largo plazo.-¿Como impacta en todo esto la decisión de paralizar la obra pública?-La infraestructura es una herramienta de desarrollo. Argentina es un país enorme, con regiones muy diferentes entre sí.
Pensar que todo se resolverá espontáneamente por acción del mercado es una visión que, a mi criterio, deja de lado muchas realidades territoriales. Uno paga impuestos esperando que esos recursos vuelvan en servicios, infraestructura y oportunidades de crecimiento.
Por eso el Estado debe seguir teniendo un rol activo en la planificación estratégica del desarrollo.-En cuanto a Salta, ¿qué perspectivas existen para la actividad hidrocarburífera?-La producción convencional ha venido declinando durante los últimos años, pero eso no significa que debamos resignarnos. Estamos trabajando en iniciativas para mejorar la competitividad de las cuencas convencionales y atraer inversiones."Las provincias se hacen cargo de hospitales, escuelas, fuerzas de seguridad y servicios, pero sin recibir los fondos para sostener esas funciones"Asimismo existe una tarea pendiente vinculada a los pasivos ambientales y al abandono de pozos.
Es un trabajo que debe realizarse y que también podría generar empleo y actividad económica en la provincia.-Más allá de los indicadores macroeconómicos, ¿cuál es la principal preocupación que observa entre los ciudadanos?-La pérdida del poder adquisitivo. Hoy el principal problema que siente la gente es que los salarios, las jubilaciones y muchas prestaciones sociales no acompañan el costo de vida.
Cuando una familia tiene que afrontar aumentos en servicios, combustibles o alimentos, muchas veces el problema no es únicamente el precio, sino la falta de actualización de los ingresos. A eso se suma un contexto de tasas de interés muy elevadas que dificulta el acceso al crédito y aumenta el endeudamiento de los hogares.-¿Comparte el objetivo del Gobierno de combatir la inflación?-Por supuesto.
Nadie puede estar en contra de bajar la inflación. El equilibrio fiscal también es una condición necesaria para el desarrollo.
Corresponde discutir cómo se alcanza ese objetivo y cuáles son los efectos que determinadas políticas generan sobre el empleo, la producción y el consumo. Argentina necesita una estrategia económica que combine estabilidad macroeconómica con crecimiento y generación de oportunidades.
No alcanza solamente con resolver una variable.-¿Cómo observa el escenario político nacional?-Con preocupación por el nivel de confrontación que existe. Hace años que la Argentina vive atrapada en una lógica de enfrentamientos permanentes donde parece que el adversario político es un enemigo.
Yo siempre sostuve que esa dinámica nos perjudica porque dificulta el diálogo y la construcción de consensos. Los países crecen cuando son capaces de establecer acuerdos básicos que trascienden a los gobiernos de turno.
Si cada sector apuesta únicamente a que al otro le vaya mal, es imposible construir políticas de largo plazo.-¿Qué espera de aquí en adelante?-Espero que podamos avanzar hacia una etapa más madura de la política argentina. El país tiene oportunidades extraordinarias en energía, minería, agroindustria y economía del conocimiento.
Pero para aprovecharlas necesitamos acuerdos, planificación y una visión de desarrollo que incluya a todas las regiones.Ojalá podamos dejar atrás la lógica de la polarización permanente y concentrarnos en las transformaciones que realmente necesita la Argentina. Creo que eso es lo que hoy está esperando la sociedad de sus dirigentes.
Información de El Tribuno (Salta). Edición y redacción: Noticias Today.
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