El técnico Gustavo Alfaro intentó bajar el golpe luego de la dura derrota de Paraguay por 4-1 ante Estados Unidos en su debut mundialista, un regreso que marcaba el fin de 16 años de ausencia en la Copa del Mundo y que terminó con una noche complicada en el marcador y en las sensaciones. Alfaro reconoció que el partido se rompió en detalles y que el equipo quedó superado por la claridad del rival, especialmente en momentos clave del encuentro.

Más allá del resultado, insistió en la necesidad de ajustar rápidamente porque el torneo apenas comienza para su equipo. “Quería que llegara rápido el entre tiempo para acomodar las cosas. Hay un montón de detalles que hay que ajustar porque quedan dos partidos por delante.

Estados Unidos ganó el partido con absoluta justicia y claridad, porque sabíamos que era un rival complejo”, mencionó el técnico de La Albirroja. El entrenador también puso el foco en el estado anímico con el que Paraguay afrontó su estreno mundialista, condicionado por la carga emocional del regreso a la máxima competencia. “Las emociones son muy importantes y nosotros estábamos cargados emocionalmente por todo lo que traía el equipo, pero en un Mundial las emociones las tenéis que dejar de lado”, indicó.

Finalmente, dejó un mensaje de autocrítica y de mirada hacia lo que viene, consciente de que aún hay margen en la fase de grupos para revertir el inicio. “Este es el momento de mirarnos para adentro y decirnos lo que hicimos bien y lo que no. Hoy empezó la Copa del Mundo, no acabó.

Seguiremos peleando por clasificar, tengan paciencia”.