Ana Isabel Hidalgo Bolívar, la joven madre y abuela asesinada la noche de este jueves 11 de junio en Guayabo de Bagaces, era conocida en su comunidad porque, como parte de su trabajo como estilista, regularmente sacaba parte de su tiempo libre para visitar el Centro Diurno para adultos mayores de su comunidad y “ponerlos guapos”.Así la recuerda Jessica Villalobos, una vecina de Guayabo que conoció a Hidalgo ahí, en el centro diurno donde pasó largas horas “chineando” a los abuelitos con un corte de pelo, un corte de barba y hasta un pedicure o manicure.Hidalgo, de 43 años, deja cuatro hijos, la mayor, Sherrani, de 25 años, Konrad, de 22 años, Kiesly, de 18 años, y una niña, de 5 años. También le sobreviven sus padres.Según confirmó la Oficina Local de Nicoya del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) a La Nación, la niña de 5 años quedará a cargo de su hermana mayor, Sherrani.

Las autoridades brindarán atención psicosocial y legal a la familia.Dado que Ana Isabel fue madre joven, con apenas 17 años, también fue una abuela muy joven. Su hija y su nieta tienen la misma edad.

Asimismo, recientemente fue abuela por segunda vez, al nacer un varoncito que apenas cumplió cinco meses.Aunque inicialmente se maneja la hipótesis de que Ana Isabel fue víctima de femicidio, el Organismo de Investigación Judicial no lo ha confirmado oficialmente. Asimismo, no hay sospechosos identificados.Minutos después de las 8 p. m. de este jueves, una persona llegó a buscar a Hidalgo y encontró la puerta de su hogar entreabierta.

Al ingresar, vio a la mujer fallecida y avisó a las autoridades. Las investigaciones continúan en la vivienda, que se ubica en una zona retirada de Guayabo.“Tenía una afinidad especial con los abuelitos”Jessica Villalobos recuerda a Ana Isabel Hidalgo, conocida por sus amigos como “Isabella”, como “una madre amorosa, una hija, una amiga y un ser humano valioso, que deja un vacío imposible de llenar“.En conversación con La Nación, Villalobos recordó que su amiga llegó al pueblo de Guayabo desde hace varios años, ya que era oriunda de Desamparados, en San José.“Yo tenía una amistad con ella porque fui enfermera en el Centro Diurno, entonces tuvimos acercamiento, ella llegaba, compartía con los adultos mayores, me escribía a diario para ver si podía ir a visitarlos.

Ella les pintaba las uñas, les cortaba el pelo, les hacía la barba. Era una persona muy servicial y amable, con una corazón bondadoso, una persona muy buena gente”, recordó Villalobos.Jessica lamenta que el pueblo de Guayabo se vista de luto por un acto de violencia que nunca debió ocurrir.“Nosotros decíamos que ponía guapos a los adultos mayores, pero también compartía con ellos, porque a veces solo pasaba un rato hablando con ellos, tomándose un café, saludándolos.

Yo creo que era una persona que en el corazón tenía una afinidad especial con los abuelitos”, agregó.Para Villalobos, la muerte de Ana Isabel es un recuerdo de la importancia de alzar la voz contra todo tipo de violencia.