Susana Castellanos: "Todos llevamos algo de héroe y de hechicera dentro de nosotros"

Entrevista con Susana Castellanos, escritora y profesora que publicó recientemente su libro “El héroe y la hechicera”, que hace un repaso por estas figuras en el cine, la literatura y en cómo también se convierten en arquetipos e imaginarios colectivos.Portada del libro "El héroe y la hechicera", de la escritora y profesora Susana Castellanos de Zubiría, que explora en las artes la historia de ambas figuras y arquetipos.Cortesía Penguin Random House“El libro surge como de una intuición. Yo soy profesora de literatura, de mitología, de historia del arte, de mindfulness, de tradiciones espirituales.
Entonces, esta intuición surge un poco de una evolución de un trabajo de muchísimos años, décadas, y de que todos llevamos por dentro las fuerzas del héroe y de la hechicera, y lo que representan cada una de ellas. Básicamente es volver a mirar los mitos desde otra perspectiva.
Retoma un poco a Jung, a Campbell, pero entonces no son figuras que se contraponen externamente, sino que lo tenemos internamente. Asimismo, se pueden mirar en varias capas: lo podemos mirar a nivel individual o a nivel social.
Es decir, a quién consideramos un líder, a quién le adjudicamos bien o mal características heroicas y, si nos desfasamos, qué es lo que no estamos mirando tan bien”, explicó Susana Castellanos sobre su libro El héroe y la hechicera. Usted dice en el libro que es una invitación al amor fati o amar el destino que nos toca, no con resignación, sino con una aceptación creadora...Una de las características del héroe es que reconoce su destino y lo acepta con coraje, con valentía, con honor.
Entonces ahí hace referencia al amor fati, porque durante el libro se establece una conexión con el estoicismo, como si de alguna manera estuviera inspirado en algunos aspectos del coraje heroico.Pueden leer: David Hockney: cuando la observación y el amor por la vida se funden en un lienzoEntonces se vino el monstruo y aquí hay que capotearlo de frente, con coraje, con honor, con valentía, no escabullirse. Hace referencia un poco a eso, pero al mismo tiempo vemos a lo largo de los mitos que la hechicera, o la figura femenina que en ciertos relatos puede ser representada como una diosa, también tiene otra manera de relacionarse con el destino y con aquello que no puede controlar.Quiero que retomemos la idea que expresó de que todos llevamos un héroe y una hechicera adentro, y quisiera que profundizara un poco en qué sentido llevamos esa figura en nuestro interior Bueno, el héroe es lo que nos impulsa a la acción.
Es lo que nos impulsa a hacer las cosas, a sacar coraje a pesar de la adversidad. Uno dice: “Esto hay que hacerlo, hay que seguir para adelante”.
Eso es heroico.La hechicera está cuando reconocemos el sentido más profundo de la vida, cuando validamos las emociones, cuando reconocemos que formamos parte de un misterio más grande y que lo literal no es todo; que lo evidente, lo tangible, no es todo; que hay algo más allá de lo que se puede coger, de lo que se puede tocar.Entonces todo el tiempo estamos entre esas fuerzas, que a lo largo del libro se ve también que existen en los arquetipos de las divinidades de diferentes culturas, aunque en Occidente está muy marcado por la mitología griega.Les recomendamos: El crimen contra Julio Daniel Chaparro y Jorge Torres llega al teatro, 35 años despuésPero lo que tiene de potente el héroe y la hechicera, a diferencia de los dioses, es que sufren. El héroe es mortal, punto.
Y no tiene esperanza de ser divinidad; hay excepciones, Hércules, Dionisio, pero en realidad un héroe se muere. Aquiles se muere, Odiseo se va a morir, y así ocurre a lo largo de los libros de caballería.Entonces esa conciencia de mortalidad, ese sufrimiento, implica que cuando tú eres consciente de la mortalidad estás arriesgando todo.
Uno sale y se siente Zeus, pues no, porque no eres inmortal ni tan guapo. Si te la estás jugando toda, el precio es otro.Usted escribe: “Desde mi infancia me han fascinado los mitos.
Aprendí a leer con enormes volúmenes de mitología griega que destacaban por sus sugerentes imágenes de artistas de los siglos XV al XIX”. Hablemos de por qué desde la infancia le han gustado los mitos y también de la importancia que tiene la mitología griega.Cuando los mencionas los veo otra vez: una enciclopedia Salvat enorme que venía por fascículos.
Mi tía abuela la coleccionó. Todavía recuerdo esas imágenes.
Yo tendría unos cuatro años. Antes de entender lo que estaba pasando en esas imágenes, ya me fascinaban.
Los mitos son profundamente visuales porque son símbolos, ese es parte de su encanto.Y creo que eso me motivó en gran parte a estudiar literatura, después historia del arte y hacer la maestría en historia de las religiones, porque viene de ese interés inicial. En un principio trabajé muchos años con las figuras femeninas, la hechicera, las diosas, las brujas, pero siento hoy en día que ver los complementos —y eso vuelve a tu primera pregunta— es lo que le da la dimensión real y profunda.Hay una parte importante del libro que habla precisamente de lo femenino.
Lo femenino primordial. Arranca ese capítulo y quiero que hablemos de eso.
Usted empieza diciendo: “En numerosas cosmogonías el principio femenino antecede al masculino; antes de los dioses que gobiernan el cielo hubo madres primordiales que gestaron la vida y la muerte”.Sí. En casi todas las culturas vamos a encontrar principios primordiales femeninos que, a medida que va cambiando la sociedad, pasan a ser masculinos.
Esto viene de varios estudios. Cuando se pasa a sociedades sedentarias ya la preocupación no es solamente la tierra fértil y aparecen otras figuras.
Por ejemplo, Marduk va a pelear contra Tiamat, que es esa naturaleza en estado virgen, salvaje, puro, que representa lo maternal, pero también lo salvaje.Por eso las diosas son diosas de la vida y de la muerte, de la pasión y de la guerra. No es una visión simplificada.Si miramos la mayoría de las figuras prehistóricas con corporalidad humana, son femeninas.
Entonces ahí nos remitimos a las Venus, aunque no eran exactamente Venus, pero se utiliza el término para hacer referencia a figuras de fertilidad que vamos a encontrar por todo el planeta, por ese culto que hay generalmente a esas diosas antiguas.Después se va a estructurar el monoteísmo, que nos ha influido sin lugar a dudas. Pero si miramos antes de que se estructurara ese monoteísmo, estaban estas figuras femeninas.Quiero preguntarle específicamente por Hestia. “Explorar el sentido profundo del arquetipo de esta diosa es comprender que su virginidad no es una renuncia, sino más bien una forma de totalidad”.
Y señala aquí la diferencia de ella frente a Hera, Deméter o Afrodita.En la mitología griega, y en otras culturas, hay tres diosas vírgenes: Hestia, Atenea y Artemisa. Lo interesante es que son vírgenes por decisión propia y son lindas.
Porque uno piensa: “Virgen y fea”. No.
Son vírgenes lindas. De hecho, Atenea es una de las más hermosas.Pero Hestia es una figura fascinante porque recupera la idea de la intimidad, del silencio, de lo privado, arquetípicamente hablando.
Es decir, esa necesidad de recogernos, de no mostrarlo todo.Les sugerimos: Empiece a leer “Mis cambios de opinión”, del escritor Julian Barnes, premiado esta semanaAlgo fascinante con los arquetipos de la mitología es que uno puede ver diferentes facetas de lo humano. Todos llevamos algo de Zeus, de Hera y de Hestia.
Es interesante reconocerlo dentro de nosotros.Tú puedes tener mucho o algo de Hestia en esos espacios de recogimiento, de valorar el silencio, de decir: “Estoy en el interior y estoy bien”. Asimismo, Hestia suele asociarse con espacios recogidos, de quietud, de silencio.Puedes conectarlo con otras tradiciones e incluso hoy en día con el concepto de mindfulness, con el concepto de estar presente en el aquí y en el ahora, en calma, procurando tener una mirada compasiva por tu entorno.Eso se refleja en Hestia.
Ella quiere la paz, la tranquilidad, que no haya peleas. Es capaz de dejar su puesto en el Olimpo para que otro lo ocupe, siempre y cuando no haya problemas.
Entonces es una de las figuras griegas menos conocidas, pero creo que es de las que más necesitamos reconocer en la actualidad y dentro de nosotros mismos: ese estar bien con el silencio.Eso nos habla también de que muchas tradiciones, desde formas distintas, apuntan a lo mismo y reconocen esas diferentes facetas de lo humano.Hablemos de esta parte: “El sueño de la razón produce monstruos. En el mito, estos monstruos son más que fieras externas; son señales, pruebas y umbrales interiores”.El libro está hablando simbólicamente del héroe y de la hechicera.
También habla de que el héroe apunta a resolver muchas cosas racionalmente, mientras que la hechicera representa lo intuitivo.En ambos casos aparecen monstruos. Y eso oscuro, eso que no reconocemos de nosotros mismos o eso que no aprendemos a mirar dentro de nosotros, se puede convertir en un monstruo.Pueden ver: El fin de la democracia y el principio del individualismo (Rumbos de democracia IX)Entonces en el libro está trabajado de varias maneras: los monstruos que enfrentan los héroes desde una mirada simbólica, como la hidra de Hércules, Escila y Caribdis, por donde pasa Odiseo, o los dragones de los relatos medievales.Pero, en otro orden, está la mirada desde lo femenino de los monstruos que son también manifestaciones de la naturaleza misma.“El héroe nace cuando los dioses ya no son suficientes para explicar la condición humana.
Hay un vacío, un dolor, que los dioses quizás por su propia condición divina no pueden solucionar y alguien, aunque no tenga por completo ese poder divino, debe tratar de hacerlo”. ¿Cómo explicamos esa necesidad del ser humano del surgimiento del héroe?Claro.
Al principio, y aquí también me remito a mis estudios de historia de las religiones, hay un tiempo mítico en el que todos los relatos giran alrededor de los dioses. Y hay un momento en las sociedades en que algo cambia, hay una crisis.
Y alguien, como ocurre en una crisis hoy en día, sale y dice: “No, esto hay que solucionarlo”.En un derrumbe, por ejemplo, habrá personas que se apartan y hay otras que dicen: “Esto hay que ir a ayudar a rescatar, a ver qué hacemos”. Ahí sale esa necesidad.Los dioses están bien, pero si no se manifiestan rápido, nos toca a nosotros solucionarlo, porque solo rezándoles esto no se va a resolver.
Y ahí empiezan a surgir esas figuras.En muchos relatos, por ejemplo, las hechiceras pueden seducir, pero no enamorarse. Y eso es una imagen simbólica preciosa.
Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.Circe, por ejemplo, tenía amantes a los que envenenó, convirtió en animales y todo bien. El problema es que se enamoró de Odiseo y ahí los poderes empiezan a temblar.
Ahí ella se siente sola, se está arriesgando.En el caso del héroe, se arriesga el cuerpo físico. Tiene dudas, inquietudes, bajonazos.
Pero el poder esencial de la hechicera también se arriesga emocionalmente.Y asimismo, simbólicamente, hay algo muy interesante: muchas veces cuando ellas se enamoran y pierden porque el héroe las deja y se va, comienzan a envejecer. Esto, a nivel simbólico, es súper poderoso en el caso de una hechicera cuya fuerza radica en la seducción.Entonces vamos viendo capas que, si bien son simbólicas, resuenan muy profundamente dentro de nosotros.“Las hadas no son diosas, pero tampoco son humanas.
Tampoco son del todo hechiceras, aunque tienen en común el poder, la ambigüedad y el aura de misterio”. ¿Por qué aparecen estas figuras y estos relatos?Digamos que, a nivel general del libro, las hechiceras y las hadas están dentro del mismo campo.
Lo que pasa es que, si ya nos acercamos más al recorrido mitológico y literario que hace el libro, las hadas medievales son un poco diferentes a las hechiceras del mundo antiguo o a la idea que tenemos de hechicera.Las hadas tienen mucho de diosas, sobre todo dentro de la tradición celta, pero no son diosas. En los relatos celtas, los dioses quedan en un segundo plano y aparecen estas fuerzas de la naturaleza.Asimismo, hay que reconocer que la tradición celta se cristianiza muy temprano.
Entonces no van a ser diosas como tales porque todo está muy impregnado de cristianismo.Estas hadas reflejan los secretos de la naturaleza. Para ponerlo de manera sencilla, las hadas son un poco más etéreas que las hechiceras.
Habitan las aguas, como la dama del lago. Vienen simbólicamente de las ninfas.Las hechiceras, en cambio, son mucho más apasionadas, mucho más desgarradoras.
Todo está bajo el mismo umbral de lo simbólico femenino, que en el libro queda bajo la gran sombrilla de la hechicera.Pero si hacemos diferencias temporales en la literatura, podemos ver características distintas. Hay algunas, como Morgana, que tienen de ambas.Y asimismo, como existen tantas versiones de un mismo relato, no es fácil condensarlo todo.
Pero sí, la conexión evidente de las hadas con la naturaleza, sus fuerzas y sus poderes está ahí. Podríamos decir que, dentro de este campo de seres maravillosos, son un poco más etéreas que las hechiceras.Quiero terminar con esto.
Me pareció curioso y es esta especie de homenaje o reconocimiento a las abuelas, pues usted asegura que: “En su mirada y en sus silencios hay algo del misterio de la hechicera”.Por supuesto. El libro concluye con héroes y hechiceras en nosotros, en la vida cotidiana.
Así como te decía que vemos, y más nosotros acá en Colombia, que en situaciones difíciles sale alguien a rescatar al prójimo a quien ni siquiera conoce y vemos actos heroicos que son visibles y salen en los medios de comunicación por lo notorios que son, y claro que hay que reconocerlos, el de la hechicera es más sutil.Es esa conexión profunda con la tierra, con la intuición, esa sabiduría de las abuelas que tú no puedes explicar racionalmente, pero que está ahí. Esa capacidad de comprender los ciclos de la vida, de acompañar, de escuchar y de transmitir una experiencia que no necesariamente pasa por el conocimiento académico, sino por la experiencia vivida.
Ahí hay algo del misterio de la hechicera.Si le interesa seguir leyendo sobre El Magazín Cultural, puede ingresar aquí 🎭🎨🎻📚📖
Información de El Espectador (Colombia). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.