Inteligencia artificial a carbón

SANTA FE.— Contradicciones de un planeta encandilado. Se discute a nivel mundial, de bloques, y de países, si habrá o no una regulación sobre la inteligencia artificial -o mejor de las inteligencias artificiales- y mientras tanto existe un récord mundial en consumo de carbón.
Es cuanto menos contradictorio que uno de los más antiguos combustibles, seguramente el más representativo del inicio de era industrial y el mercantilismo, el sencillo carbón mineral, nunca fue quemado tanto como en la actualidad. Aunque en las noticias de todos los días la humanidad presuma de sus viajes al espacio, sus automóviles sin volantes y sus algoritmos capaces de enamorar a seres solitarios encerrados por los destellos de sus pantallas, esos consumos energéticos se sostienen en parte con carbón.
El planeta parece haber llegado al futuro pero retiene para su subsistencia, casi sin saberlo, pesados elementos de su pasado (tal como sucede con el trabajo esclavo). La combustión a carbón se resiste a su derogación a manos de alternativas más limpias y modernas.
El presente es casi tan distópico como lo que había prometido la ciencia ficción y ofrece los riesgos bélicos de siempre, aunque los actores se confundan como en 1984 de Orwell y como en la política exterior. Eso sí, donde sea, se mantiene el orden siempre al gusto de los verdaderamente poderosos.
Y en ese juego el carbón mineral aún domina mercados energéticos relevantes. ¿Se pospone la descarbonización?
Entre los especialistas en energías desde hace ya demasiadas décadas se habla del precio del petróleo, de las energías alternativas, de las centrales nucleares y de una ansiada senda de superación por vía del progreso tecnológico y las regulaciones, llamada "transición energética". Ese es el objetivo: que alguna vez sea mejor la relación con el medio ambiente en el sector de la generación de energía en los sistemas de distribución y en el transporte.
Pero el persistente carbón de piedra no se rinde. En el mercado mundial figura como "coal", en inglés, el más contaminante de los modos de producir energía, que alcanzó un nuevo récord histórico de 8.845 millones de toneladas anuales.
Se superó otra marca histórica de 8.805 millones de tn. La lenta marcha de la transición energética no logra prescindir de su poder calórico pese al récord en el desarrollo de las energías limpias porque el consumo siempre supera las expectativas.
Los discursos de las cumbres climáticas quedan expuestos a la realidad que los contradice. Un informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) indica que la demanda física de carbón anotó un incremento de 40 millones de toneladas interanuales.
No hay al menos por ahora signos de descarbonización. "Para dimensionar el verdadero peso del mineral es clave separar la generación eléctrica del consumo de energía primaria, que incluye el transporte pesado, las redes de calefacción urbana y los grandes procesos industriales.
El último Statistical Review of World Energy -el documento de referencia global del Energy Institute y las consultoras KPMG y Kearney- revela que el carbón abastece el 27,9% de toda la demanda energética del planeta", indica un artículo del sitio Mejor Energía. Y agrega que en cambio, el conjunto de las energías renovables modernas (solar y eólica) aportó apenas el 5,6% de la torta primaria global.
Sumada la energía hidroeléctrica tradicional, el bloque verde consolidó un 8,3% del total. El carbón "sigue duplicando la participación de todas las fuentes limpias juntas".
China e India Asia concentra el 83,4% del consumo mundial de carbón con China e India como principales demandantes. Se estima que las industrias chinas se apoyan en energías que en un 56% provienen del carbón.
Información de El Litoral (Santa Fe). Edición y redacción: Noticias Today.
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