Durante muchos años -desde que el diseño de calzado se convirtió en una disciplina en sí misma y las zapatillas en objetos de culto y masivos que fanatizan a millones alrededor del mundo- las personas se vienen preguntando hacia dónde va la industria del calzado deportivo. Hubo momentos: los cordones autoajustables (primero ficticios y después reales), la cápsula visible de aire, las capelladas tejidas en una sola pieza y el involucramiento de la IA fueron intentos que funcionaron bien por separado, hasta que Zellerfeld los unificó en un mismo proceso.

Y la llegada del primer diseño argentino a la misma plataforma en donde también Nike y Havaianas pronostican su destino, no puede ser menos que una noticia que afirma lo que todos ya saben: hay argentinos por todos lados.Popsico es una marca local que se comercializa a través de Zellerfeld, una plataforma alemana que produce calzados impresos en 3D que se distribuyen a todo el mundo desde sus granjas de producción en Baja Sajonia (Alemania) y Texas (Estados Unidos). Lo que hace a Zellerfeld tan distinta y especial es que todos los modelos que vende -desde las Airmax 1000 de Nike hasta las Sincro de Popsico- están producidos con el mismo material, con la misma plataforma que permite escanear los pies en busca de pequeñas diferencias de tamaño y que entrega un producto personalizado al comprador.

Los calzados de Zellerfeld son una declaración de principios desde el primer momento en el que llegan por FedEx, con el servicio puerta a puerta, sin tener que declarar nada en Aduana, por un costo fijo de 20 dólares. La caja del courier contiene la caja del producto, que es de tela, con cierre magnético y con una inscripción que sirve como statement: “Future inside.

Sweatshop free. Fully recyclable” (Trad: “Futuro dentro.

Libre de talleres clandestinos. Totalmente reciclables”).

Asimismo del par, trae una tarjeta personalizada escrita a mano y un par de medias sin costura de regalo. Si bien ya existen calzados con piezas impresas (o totalmente hechos) en 3D, la sensación de tocar y sentir las Popsico es muy diferente al resto.

No hay una sensación de plástico o goma, y no hay piezas separables. Y a la vista tampoco hay demasiadas referencias como para establecer una comparación.

Un par de Crocs servirían para sintetizarlas, pero no para describirlas. No es tela, no es goma, no es cuero sintético, pero se siente como una mezcla de todo eso.

Y asimismo se lavan muy fácil: basta con meterlas al lavarropas y listo.“El diseño de calzado, en su forma más clásica y expandida, implica trabajar con materiales físicos, telas, cortes manuales, muestras, costuras y muchos procesos industriales distintos”, dice Juan Pablo Tesei, diseñador industrial, especializado en diseño de calzado y desarrollo de producto, con más de 20 años de experiencia en la industria. Tesei es el creador de Popsico, diseñador del modelo Sincro y responsable de que haya representación argentina en Zellerfeld.

A diferencia del diseño tradicional de calzado, que requiere de la participación de muchas personas, proveedores, maquinarias, insumos y actores diferentes dentro de la cadena de desarrollo y producción, con Zellerfeld todo eso se sintetiza en un archivo de impresión. “Con Zellerfeld el proceso cambia muchísimo porque el producto se imprime completo en una sola pieza. Gran parte del sistema tradicional se unifica en un único proceso de diseño y producción, trabajando con una sola lógica constructiva y un único material.

Eso, en apariencia, simplifica mucho las cosas, pero también trae nuevos desafíos, porque un mismo material debe resolver función, estructura, flexibilidad, estética y comportamiento”, explica Tesei.De hecho, lo más sorprendente de las Sincro es eso: un mismo material que actúa diferente en la capellada, la lengüeta, el talón, la base y la entresuela. Para Tesei en muchos aspectos, el proceso se parece más al desarrollo de un producto digital que al de una zapatilla tradicional: “Hay una libertad enorme, pero también una nueva manera de pensar cómo se construyen y evolucionan los productos”.Tesei trabajó con muchas marcas nacionales e internacionales en su carrera, como Fila, Lotto, Kappa, Hi-Tec, DC Shoes, Quiksilver y Reef; y llegó a Zellerfeld investigando nuevas tecnologías aplicadas al calzado y buscando alternativas a los sistemas tradicionales de producción. “Lo que más me llamó la atención fue la posibilidad de pensar el calzado desde otro lugar: sin moldes, sin límites industriales clásicos y con una lógica mucho más cercana al diseño digital que a la manufactura convencional.

Sentí que era una plataforma que abría una puerta completamente nueva para diseñadores independientes”, dice.Independientes y no tanto: la propia Nike diseñó y comercializó a través de Zellerfeld las Airmax 1000, una versión futurista y avanzada de su clásica franquicia con cápsula de aire. Y Havaianas evolucionó sus clásicas chanclas de goma EVA hacia la impresión 3D.

El resto sí parece ser una comunidad de diseños independientes, con estéticas similares que buscan -asimismo de la modernidad que implica la tecnología en sí misma- lucir modernas.Popsico, en cambio, eligió el camino de lo clásico y tradicional. “Hubo una decisión muy consciente respecto a la forma del producto. No me interesaba hacer algo extraño o completamente ajeno a lo que las personas reconocen como calzado.

No quería una pieza escultórica ni un objeto imposible, sino algo familiar, reconocible y usable, pero realizado desde una lógica más futura y digital. Como si fuese una zapatilla que ya conocemos, pero producida en otro momento de la historia, en un futuro todavía en construcción y dentro de otro sistema”, explica Tesei.Para el diseñador no hubo algoritmo ni inteligencia artificial que dictara cuál iba a ser el espíritu del primer modelo de la marca. “Sincro nace desde la cultura del skateboarding.

Porque fue una cultura que atravesó a muchísimas generaciones y que a mí, particularmente, me formó como persona. Me enseñó que muchas veces lo más importante no era competir, sino compartir.

Compartir tiempo, música, ideas, amistades, creatividad y hasta una manera de mirar el mundo. El skate siempre tuvo algo muy humano: una mezcla entre identidad, comunidad, superación personal y libertad.

Y sentí que ese tenía que ser el punto de partida para Popsico”, afirma.Otro punto no menor está en la sustentabilidad, con una preocupación muy fuerte relacionada con el impacto ambiental y los problemas históricos de la industria del calzado que muchas veces quedaron relegados justamente por la complejidad del producto. El calzado tradicional mezcla muchísimos materiales, procesos y componentes distintos, y eso hace que reciclarlo o reutilizarlos sea extremadamente difícil. “La impresión 3D empieza a abrir caminos que pueden ser muy importantes hacia el futuro.

Desde la posibilidad de reciclar un producto de manera mucho más simple, hasta personalizarlo según cada usuario, adaptarlo a distintas morfologías del pie o incluso pensar soluciones ortopédicas específicas más adelante”, agrega Tesei.Si los productos están pensados para existir de verdad, para ser usados, para llegar a las manos de las personas y formar parte de la vida cotidiana, parece ser que ahí es donde la tecnología realmente cobra sentido: cuando deja de ser solamente una idea interesante y se transforma en algo real y tangible. “Usar una tecnología completamente nueva, pero intentando conservar intacto algo profundamente humano. Porque al final, más allá de cualquier herramienta, las cosas que realmente dejan huella siguen naciendo de experiencias reales, de vínculos y de cultura compartida entre personas”, dice Tesei.

Habla de zapatillas, pero también de la vida misma.