No cabe duda de que Dwayne Johnson, habiendo tenido sus altibajos, sigue siendo toda una estrella de Hollywood. Y lo ha logrado fundamentalmente a través de franquicias y cine de entretenimiento puro y duro, recurriendo tanto a sus músculos como a su afable vis cómica.

Sin ir más lejos, este 10 de julio estrena el remake de Vaiana (repitiendo como Maui, el personaje de Disney al que se había limitado a poner voz hasta ahora), y más tarde en Navidades estrenará Jumanji: Mundo abierto.Pero Johnson tiene inquietudes más allá del espectáculo. Y lo demostró el año pasado, cuando estrenó The Smashing Machine en el Festival de Venecia.

Se trataba del biopic de Mark Kerr, nombre propio de la lucha libre al que The Rock puso rostro en compañía de Emily Blunt (hoy tan en boga con El día de la revelación) y bajo las órdenes de Benny Safdie. Que justamente ganó el premio a Mejor dirección en dicho certamen, dando la sensación de que The Smashing Machine podría competir por el Oscar e incluso rascar nominación para el esforzado trabajo de Johnson.No fue lo que sucedió.

Safdie tuvo que ver de hecho como su hermano del que se había separado recientemente a nivel profesional, Josh Safdie, se llevaba todas las alabanzas con Marty Supreme. Aún así Johnson quiere seguir trabajando con el director de The Smashing Machine y hoy por hoy ambos preparan Lizard Music: The Rock mantiene su apego por el cine de autor, y no quiere que la decepción de The Smashing Machine le afecte.El actor de Black Adam ha hablado recientemente del tema, admitiendo que fue duro ver cómo se quedaba sin opciones permeables. “Hubiera sido increíble estar nominado a un Oscar.

Me di cuenta lo excepcional que es llegar a esta cima donde pueden mantenerse estas conversaciones. ¡Y es emocionante!”, cuenta Johnson sin sucumbir al desaliento.“Hubiera sido increíble.

Ojalá hubiera pasado. Pero no fue así.

No obstante, en ningún momento pensé ‘ah, no importa’. Siempre pensé que importaba.

Y eso ha encendido una llama en mi interior, que es ‘volvamos al trabajo’”. Johnson no tiene problemas en admitir que lo que buscaba con The Smashing Machine (hoy disponible, por cierto, en HBO Max) era credibilidad como actor dramático, y planea seguir en esa senda.

De momento junto a Safdie y, por qué no, en un futuro junto a Martin Scorsese: al fin y al cabo no hace mucho que fue vinculado a un futuro proyecto del venerable director donde repetiría con Blunt: un drama de mafiosos ambientado en Hawái.