David Hockney, uno de los artistas británicos más influyentes del siglo XX, ha muerto este viernes en Londres a los 88 años, según ha confirmado su equipo de comunicación en un mensaje. Su obra –marcada por su pasión por las innovaciones técnicas, siempre preguntándose por las formas de renovar los modos de representación de lo real– quedará como una iconografía de las revoluciones sexuales, económicas y estéticas de una época.

Pocos artistas alcanzaron un éxito tan masivo en vida: trascendieron sus altísimas palmeras de Los Ángeles, sus las piscinas suburbiales, y los aspersores de riego sobre el césped. Asimismo, en 2018 batió el récord de la obra más cara de un artista vivo que se subastó por 80 millones de euros.

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