SANTA FE.— (Enviado Especial a Estados Unidos) Messi ya no vale los 120 millones de Brasil 2014 o de Rusia 2018. Tampoco los 70 de Sudáfrica 2010.

Y hoy debe estar muy lejos de Julián Alvarez, por el que el Atlético de Madrid rechazó una propuesta de 150 millones del Real y al que se le colocó una cláusula de 500. Messi está próximo a cumplir 39 años y ya casi no le quedan récords por superar y marcas por pulverizar. “Messi mete miedo”, tituló el diario madrileño As, histórico y fervoroso “defensor” del Real y “opositor” del Barcelona, “bancado” en su línea editorial por Mundo Deportivo y por cualquiera de los medios catalanes, que se regocijaron por mucho tiempo con aquel equipo galáctico de Guardiola, que tenía en Messi, Xabi e Iniesta a sus figuras principales (pero no las únicas).

La gran pregunta es: ¿qué Messi veremos en este Mundial ? Si la respuesta la buscamos en el amistoso ante Islandia, la respuesta sería contundente: “El mejor”.

Entró faltando 25 minutos, recibió la primera pelota y con una precisión estupenda, lo dejó a Lautaro Martínez mano a mano con el arquero rival. Penal.

Y segunda pelota que tocó el “10”, fue el segundo de Argentina para empezar a definir el resultado a favor, en un partido que, en cuanto al trámite, tuvo un absoluto dominador y fue el equipo de Scaloni. No imagino un Messi llevándose a la rastra por 30 o 40 metros a Guardiol, como sucedió en aquella perfecta semifinal ante Croacia , cuando arrancó desde casi la mitad de cancha, llegó hasta la línea final y le dio un pase atrás a Julián Alvarez para que Argentina vaya definiendo un partido que nos hizo gozar e ilusionarnos en Qatar.

Tampoco imagino a un Messi jugando los 90 minutos (serán muchos más por la cantidad de descuento que habrá en todos los partidos) de los ocho partidos, si es que tenemos otra vez la suerte de llegar a la final. “Sobre él, decide él; sobre el equipo, decido yo. No haré nada que puda complicarlo desde la parte física, pero soy, como todos, el primero que quiere que juegue y no seré el que no lo haga jugar”, expresó Scaloni antes de Islandia, disconforme con un “malentendido” de una frase sacada de contexto.

O no debidamente interpretada. Messi va a jugar de delantero porque es delantero.

Pero no hay táctica, estrategia o entrenador que pueda condicionarlo. Scaloni, a esto, lo sabe muy bien y por eso arma el equiupo con jugadores que lo asistan, que hablen su mismo idioma, que corran y recuperen por lo que él no corre o recupera y que aprovechen la celosa custodia que el rival de turno ejercerá sobre él.

¿Más lanzador, más definidor o las dos cosas? De todos modos, hay algo que no descarto en absoluto.

Y es ver al Messi “lanzador”, el que quizás busque la manera de ocupar algún espacio o aprovecharse de algo para colocar esos pases filtrados y milimétricos. Tendrá que dosificar energías y que esa actitud en retroceso y en búsqueda de espacios vacíos, no le lime las energías.

Recibir la pelota en las inmediaciones del área, acelerar y buscar el resquicio para el remate al arco, es algo que Messi seguirá haciendo casi con la misma celeridad y resolución de siempre. La pegada sigue siendo la misma, su precisión, su inteligencia y repentización continúa siendo un arma letal.

Eso no se olvida y queda registrado en la memoria, física y mental, para esta clase de jugadas que no exigen un despliegue físico tan importante. También sus tiros libres y esa pegada que se convierte en puñaladas para el adversario, continuará marcando diferencias.

Messi es un “animal competitivo” y así como su gol de penal ante Islandia le permitió pulverizar un record sexagenario como el que poseía Angel Amadeo Labruna (el de ser el jugador más longevo en marcar un gol para la selección nacional), irá por otros que irán apareciendo. Más números por pulverizar Por lo pronto, el martes lo veremos colocarse por vez número 200 la camiseta de la selección.

Y llegará su partido número 27 en mundiales, su vez número 20 en colocarse la cinta de capitán y hay un record que puede llegar a batir: el de ser el jugador con más goles en la historia de los mundiales. A la vanguardia, está Miroslav Klose, con 16; Messi tiene 13, ya hizo más que Pelé pero tiene un gran competidor como Mbappé.

Y acá hay que hacer la salvedad: el tema de la edad. Mbappé tiene un gol menos que Messi (lleva 12), pero con sus 27 años podrá darse el lujo de jugar uno o dos mundiales más.

Messi ya no. Seguramente, la cifra de 117 goles con la celeste y blanca se incrementará en este Mundial.

El jugador que le sigue, en la historia de la selección, es Batistuta con 54. Ya ni me acuerdo del momento en que Messi se convirtió en el goleador histórico.

Y mi pregunta es: ¿quién podrá superar semejante marca? 200 partidos internacionales (como mínimo, a partir del martes) y 117 goles, son cifras escalofriantes. Y quizás imbatibles.

Si alguna vez existió la “Messi dependencia”, es hora que el concepto se destierre para siempre. ¿Estará en condiciones de ser figura en algún partido?, ¡por