Miles de aficionados madrugaron en la Ciudad de México para poder llegar con tiempo al Estadio Ciudad de México a la inauguración del Mundial donde México enfrentará a Sudáfrica en su carácter de anfitrión. La famosa milla hizo que miles de aficionados decidirán caminar desde las 7 de la mañana para hacer filas y esperar el acceso al estadio a las 8 de la mañana.

Los más afortunados, quienes tomaron la decisión de llegar en metro desde el metro Taxqueña y después en tren ligero hasta la estación del estadio justo en la entrada del Coloso. Podría ser la larga caminata, que en algunos puntos fue de hasta cuatro kilómetros, o las dudas que aún deja la Selección Mexicana, pero el ambiente está tardando en arrancar.

Se caminó casi en silencio, como si se fuera a un funeral en lugar de una fiesta. Por supuesto que las excepciones se presentaron, los vestidos de aztecas, de charros, chilenos, el Chavo del 8 o Chapulín Colorado trataban de poner el ambiente, pero casi era una misión imposible.

Quizá la respuesta también está en que al estadio llegaron aquellos que gozan de alto poder adquisitivo y no están acostumbrados a gritar y cantar sin sentido alguno, como lo hace el mexicano que cada quince días va a los estadio de futbol a apoyar a su equipo. El Mundial arrancó en la madrugada, aún sin que la fiesta explote, será misión de la Selección Mexicana prender la chispa de la emoción.