SAN JUAN.— La Asociación Casa Cuna San Juan conmemora este 11 de junio una fecha de profunda significación para la comunidad local al cumplir 66 años desde su fundación en 1960. Con una misión inquebrantable centrada en asistir de manera integral a niños y niñas de hasta 5 años en situación de vulnerabilidad, la Casita mantiene activas sus puertas las 24 horas del día, los 365 días del año.

Desde sus instalaciones ubicadas en el predio del Hospital Guillermo Rawson, la institución sin fines de lucro ratifica diariamente su rol como un espacio indispensable de contención afectiva personalizada y estimulación temprana para la primera infancia de la provincia. En el marco de este aniversario, la comisión directiva presentó su balance de gestión y memoria anual, exponiendo un período de intensa actividad institucional y articulación con diferentes sectores.

Uno de los logros más destacados de la actual administración fue la defensa de su trayectoria ante los recientes cambios en los procesos de alojamiento estatal, un esfuerzo que dio frutos positivos al acordarse el avance hacia un Convenio Marco de trabajo conjunto con las autoridades gubernamentales. En esa línea, el respaldo del sector sanitario quedó refrendado por el propio director del Hospital Rawson, el doctor Juan Pablo Gempel, quien ratificó la necesidad fundamental de la labor de Casa Cuna en el predio hospitalario para el resguardo de los pequeños.

El último ejercicio también estuvo signado por importantes mejoras en la infraestructura de la Casita y la optimización de sus recursos. Gracias al aporte de los jóvenes de PRIAR del Banco Galicia, se logró el cambio completo de la membrana del techo del edificio, al tiempo que se incorporó conectividad móvil y tecnología de posnet digital para modernizar el cobro de cuotas y ferias.

Asimismo, desde la entidad destacaron el impacto positivo de una importante donación de leche de fórmula entregada por el gobernador, el doctor Marcelo Orrego, cuya administración estratégica permitió ampliar los alcances de los programas de asistencia. La solidaridad de los sanjuaninos volvió a ser el motor económico de la asociación a través de diversos eventos de recaudación organizados durante el año.

Entre ellos se distinguieron tres exitosas ediciones de la Feria Americana desarrolladas en las uniones vecinales del Barrio Alberdi y Santa Lucía Centro, la realización de la primera Master Cup Casa Cuna coordinada por los deportistas José García y José Gómez, y la participación en EVISAN junto a una cata de vino solidaria. Estos fondos no solo sostienen el hogar principal, sino que financian la extensión de obra que la institución realiza en el interior de la provincia, acercando ropa, alimentos y artículos de higiene a escuelas rurales, merenderos y capillas de departamentos como Mogna, Calingasta, Pocito, Rodeo, Chimbas y 9 de Julio.

La celebración de este nuevo año de vida institucional estuvo cargada de emotividad al recordar la entrega de colaboradoras entrañables como Silvia Lara de Plana y Elsa Zunino, asimismo de despedir con dolor a la querida voluntaria \"Tati\". No obstante, el momento cúlmine de la conmemoración fue el homenaje especial brindado a Maruja Flores de Montilla, actual vicepresidenta segunda, al cumplir más de 50 años de compromiso ininterrumpido dentro de la entidad.

La presidenta de la asociación, Liliana Moreno de García, expresó palabras de profundo agradecimiento hacia Maruja, definiéndola como la historia viva, el pilar afectivo y el faro de inspiración que ha atravesado medio siglo guiando el destino de miles de niños sanjuaninos. Finalmente, las autoridades renovaron su reconocimiento a todo el equipo humano que conduce y sostiene el día a día de Casa Cuna.

La nómina directiva actual se completa con Mariana Gil como vicepresidenta primera, Laura Chiappero en la secretaría, Inés Landa en la pro secretaría, Carla Muñoz como tesorera y Eliana Ortiz en la pro tesorería, acompañadas por un extenso cuerpo de vocales. Desde la conducción hicieron extensivo el agradecimiento a las cuidadoras de la Casita por su cálida atención y a los valiosos grupos de voluntarias, entre ellos las Mamacunitas, la Sub-Comisión Roperito, Manos Artesanas y los voluntariados de la Universidad Católica de Cuyo y de la Virgen de Schoenstatt, quienes hacen posible que la cadena de amor y protección infantil siga vigente en San Juan.