La firma del primer acuerdo para implementar el banco de horas materializó la aplicación de la Ley de Modernización Laboral 27.802. La protagonista fue Mirgor, que alcanzó un acuerdo con el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) para poner en marcha este mecanismo en sus plantas autopartistas de Garín y Baradero.La herramienta, que busca adaptar la jornada laboral a los ciclos de mayor y menor actividad, aparece en un contexto complejo para la industria, especialmente para el sector autopartista, que en los últimos meses sufrió una fuerte caída de la actividad y una importante pérdida de puestos de trabajo.Pero más allá del caso puntual de Mirgor, la implementación del banco de horas abrió un intenso debate sobre sus verdaderos alcances.

Para analizar la letra chica de este sistema, Julio E. Lalanne, abogado especializado en Derecho Laboral, catedrático de Derecho del Trabajo en la UCA y titular del Estudio “Lalanne, Abogados”, explicó cuáles son los beneficios, los riesgos y las controversias que podrían surgir a partir de su aplicación.Qué es el banco de horas y qué cambia respecto del sistema tradicionalEl banco de horas es una herramienta que permite compensar períodos de mayor actividad con otros de menor demanda sin recurrir al pago de horas extras.Hasta ahora, la legislación laboral argentina establecía límites rígidos a la jornada de trabajo.

Cuando un empleado excedía las ocho horas diarias o las 48 semanales, esas horas debían abonarse con los recargos correspondientes.Con el nuevo esquema, en cambio, las horas trabajadas por encima de la jornada habitual pueden acumularse para ser compensadas posteriormente con menos horas de trabajo o con días de descanso.“Si el trabajador hace 10 horas un día de mucha demanda, esas dos horas excedentes no se pagan como horas extras a fin de mes, sino que se guardan en una cuenta corriente de tiempo”, explicó Lalanne.Según el especialista, el cambio es importante porque modifica la lógica tradicional de remuneración del trabajo extraordinario. “Para la empresa, el cambio es evidente: reduce drásticamente el costo salarial al eliminar el pago de horas extras. Para el trabajador, ese tiempo de trabajo extraordinario ya no se traduce en un mayor ingreso económico a fin de mes, sino en tiempo libre diferido”, indicó.¿Puede servir para evitar despidos en épocas de crisis?Uno de los principales argumentos a favor del banco de horas es que podría convertirse en una alternativa para preservar puestos de trabajo durante períodos de baja actividad.En lugar de recurrir a suspensiones o despidos, las empresas podrían reducir temporalmente las jornadas laborales y generar un saldo negativo que luego sería compensado cuando la actividad económica se recupere.“Desde un punto de vista estrictamente económico, quizás sí”, remarcó Lalanne al ser consultado sobre esta posibilidad.No obstante, advirtió que existe un límite importante. “El banco de horas no puede convertirse en un mecanismo mediante el cual el empresario traslade el riesgo de su negocio a sus empleados y los haga soportar a ellos esos riesgos”, remarcó.Quién gana con el nuevo esquemaPara Lalanne, los principales beneficiarios de esta herramienta son las empresas. “Con total franqueza, el beneficiario principal y, casi diría, el único, es el sector empleador”, aseveró.Según explicó, el sistema les brinda mayor flexibilidad para organizar la jornada laboral de acuerdo con las necesidades de producción y, al mismo tiempo, les permite reducir costos laborales.El especialista considera que la capacidad de decidir cuándo se trabaja más o menos horas quedará, en la práctica, del lado de la empresa. “La prolongación de la jornada dependerá de las necesidades de producción o de las necesidades del comercio y no de lo que le venga bien al trabajador”, remarcó.Por otro lado, Lalanne tiene una visión crítica sobre sus ventajas para los empleados. “Francamente, no alcanzo a ver beneficio alguno para el trabajador”, aseveró.El abogado considera que la eliminación del costo adicional que implicaban las horas extras podría incentivar jornadas laborales mucho más extensas. “Habrá empleados trabajando 12 horas seguidas.

El cuerpo humano no funciona por promedios semanales”, advirtió.Y agregó que el agotamiento derivado de jornadas prolongadas puede tener consecuencias sobre la salud física y mental, asimismo de afectar la vida familiar, el estudio o las actividades recreativas.Es en este punto donde Lalanne pone el foco en uno de los aspectos más controvertidos de la reforma: la posibilidad de que el banco de horas sea pactado de manera individual entre trabajador y empleador. Para el especialista, la supuesta voluntariedad del régimen es, en muchos casos, más teórica que real.“En la práctica y en los hechos, es imposible que la adhesión del trabajador sea el producto de su voluntad libre, porque todo trabajador está constreñido por la necesidad de mantener su empleo”, advierte.Los antecedentes internacionalesEl banco de horas no es una novedad en el mundo.

Existen experiencias previas tanto en Europa como en América Latina. Según explicó Lalanne, países como Alemania, Francia y España lograron implementar sistemas similares con resultados relativamente positivos gracias a la fuerte participación sindical.En esos casos, las reglas fueron negociadas colectivamente y se establecieron límites claros sobre la acumulación de horas, los períodos de descanso y las condiciones de utilización.El panorama es diferente en Brasil, donde una reforma laboral aprobada en 2017 permitió acuerdos individuales entre empleadores y trabajadores.

De acuerdo con el especialista, los resultados fueron cuestionados porque muchos trabajadores terminaron aceptando condiciones desfavorables debido a la desigualdad de poder existente en la relación laboral.Los tres focos de conflicto que podrían llegar a la JusticiaLalanne anticipa que la implementación masiva del banco de horas podría derivar en una importante cantidad de litigios. Entre los principales puntos de conflicto identifica tres:La validez del consentimiento: trabajadores que aleguen haber sido obligados a adherir al sistema como condición para conservar su empleo.Daños a la salud psicofísica: reclamos vinculados al impacto de jornadas extensas sobre la salud de los empleados.La liquidación final: disputas sobre qué ocurre con las horas acumuladas cuando un trabajador renuncia o es despedido antes de utilizarlas. “¿Qué sucede si el trabajador es despedido o renuncia y tiene un saldo a favor de 100 horas que nunca pudo compensar con descanso?”, planteó el abogado.Qué controles podrían evitar abusosPara el especialista, el principal desafío será garantizar mecanismos de control efectivos.

Si bien la fiscalización estatal aparece como una alternativa, considera que resulta difícil de implementar a gran escala debido a la cantidad de trabajadores alcanzados.Por eso propone fortalecer el rol de la negociación colectiva. “El mejor modo de evitar esos abusos sería modificar la ley y establecer que el banco de horas solo puede pactarse colectivamente, con intervención del sindicato que representa a los trabajadores”, aseveró.Según explicó, la experiencia internacional muestra que la participación sindical suele traducirse en límites concretos para proteger la salud física y mental de los empleados, como topes máximos de horas acumulables y reglas claras para la compensación de los tiempos trabajados.