Walter Nina Ñaupa cruzó la meta de la Maratón adidas Rímac Lima 42K con la satisfacción de haber protagonizado una de las actuaciones más destacadas de su carrera. Fue el mejor peruano de la competencia, consagrándose campeón nacional y confirmando el gran momento que atraviesa apenas meses después de conquistar el oro y el récord de los 10 mil metros planos en los Juegos Bolivarianos Ayacucho-Lima 2025.No obstante, cuando recuerda la carrera, Walter Nina no se detiene en el resultado.

Lo primero que viene a su mente no es la medalla, sino el largo camino que lo llevó hasta ese momento. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por IPD (@ipd.peru) “Pienso en todos los entrenamientos que hice, en los cerros que subí y en el trabajo acumulado durante meses.

Eso me da confianza y me ayuda a contrarrestar cualquier pensamiento negativo”, afirma.En sus palabras no solo aparece la fortaleza mental que exige una maratón; también emerge la historia de un joven que se alejó de su familia para buscar nuevas oportunidades, que sacrificó horas de descanso para entrenar y que nunca dejó de creer en el camino que había elegido. De madrugar para entrenar a soñar con Los Ángeles 2028Hace apenas unos años, Walter Nina era un joven que intentaba abrirse camino en el atletismo mientras estudiaba y trabajaba.

Hoy, en cambio, es uno de los fondistas peruanos con mayores opciones de representar al país en los Juegos Panamericanos Lima 2027 y los Juegos Olímpicos Los Ángeles 2028.El crecimiento no ha sido casual. Detrás de los resultados existe una historia de disciplina que inició mucho antes de que llegaran las medallas.“Estudiaba Administración Hotelera por las mañanas y trabajaba por las tardes.

Para no dejar de entrenar tenía que salir a correr a las tres o cuatro de la madrugada. Muchas veces terminaba mis actividades cerca de la medianoche y al día siguiente volvía a empezar muy temprano”, nos comenta.

Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Walter Nina | atleta peruano🇵🇪 (@walter_nina94) El esfuerzo, no obstante, no se limitó a las largas jornadas, también tuvo que dejar Puno, alejarse de su familia y adaptarse a una nueva ciudad para continuar creciendo como deportista.“Cuando estás en tu tierra te sientes más tranquilo. Estar lejos de la familia es difícil porque tienes que adaptarte a una nueva cultura, un nuevo clima, nuevos compañeros y un nuevo sistema de entrenamiento.

Pero gracias a eso he podido mejorar”, reflexiona.El proceso estuvo acompañado por personas que marcaron su carrera y que aparecieron cuando las oportunidades eran escasas. “Empezar de cero es preguntarse dónde vas a dormir o qué vas a comer. Por eso agradezco mucho a Julio Cutipa y Percy Luque.

Ellos me apoyaron cuando más lo necesitaba y sin pedir nada a cambio”.Hoy, con el título nacional de la Lima 42K, el oro bolivariano y la mirada puesta en los próximos ciclos olímpicos, Walter siente que cada sacrificio comienza a dar frutos.“Estamos encaminados a los Panamericanos y a los Juegos Olímpicos. Lo único que nos falta es sentirnos respaldados para llegar con más fuerza”, confiesa.El valor de una oportunidadWalter fue descubierto cuando cursaba quinto de primaria y representaba a su colegio en competencias de fondo.

Desde entonces, el atletismo se convirtió en el eje de su vida. Por ello, recuerda con especial gratitud el respaldo que recibió en 2023, cuando Under Armour decidió incorporarlo a su equipo luego de su gran triunfo en la Media Maratón de Lima.El contacto llegó a través de Instagram, en un momento en que todavía buscaba consolidarse en la élite nacional. “Significó muchísimo porque llegó cuando más lo necesitaba y cuando otras marcas todavía no confiaban en mí.

Ese auspicio me dio un impulso enorme para seguir creciendo e hizo que creyera más en todo lo que podía lograr”, afirma.A partir de esa experiencia, Nina considera que el deporte peruano necesita generar más oportunidades para los talentos emergentes.“Muchas veces las marcas apoyan cuando el atleta ya está arriba. Sería importante que ese respaldo llegue antes.

Hay muchísimo talento en el Perú y para muchos jóvenes recibir unas zapatillas de competencia o la implementación adecuada puede representar una oportunidad enorme para seguir avanzando”, agrega. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Walter Nina | atleta peruano🇵🇪 (@walter_nina94) El apoyo pendienteAunque reconoce el apoyo que existe desde el Estado, el fondista de 32 años considera que todavía hay una distancia importante respecto a países como Brasil o Colombia.“Ellos trabajan con equipos multidisciplinarios completos.

Un atleta puede contar con varios fisioterapeutas, médicos deportivos, nutricionistas, psicólogos y más de un entrenador especializado. Aquí, muchas veces una sola persona tiene que cumplir varias funciones a la vez”, señala.Según explica, en el Perú un entrenador suele estar a cargo de más de diez deportistas de alto rendimiento, lo que dificulta realizar un seguimiento individualizado.“Cada atleta tiene fortalezas y debilidades distintas.

Para competir al máximo nivel necesitas identificar esos detalles y trabajar sobre ellos. Ahí todavía tenemos mucho por mejorar”, sostiene.

Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Walter Nina | atleta peruano🇵🇪 (@walter_nina94) Un pedido a gritos desde el altiplanoHay un tema que Walter Nina menciona una y otra vez durante la conversación. Es una demanda que considera impostergable para el futuro del atletismo peruano. “Lo pido a gritos”, dice.Se refiere a la construcción de un Centro de Alto Rendimiento en Puno, una región que durante décadas ha formado atletas capaces de competir y ganar en los principales escenarios internacionales.Para sustentar su pedido no necesita mirar muy lejos.

En los últimos años, el altiplano ha producido deportistas que han llevado la bandera peruana a lo más alto. Ahí están los casos de Verónica Huacasi, campeona bolivariana en los 10 mil metros planos; Yeferson Cuno, medallista de bronce en el Campeonato Iberoamericano; y el propio Walter Nina, campeón bolivariano y campeón nacional de maratón.“En Puno hemos dado muchas alegrías al Perú.

Considero que somos merecedores de tener un Centro de Alto Rendimiento. Lo que sí pido es que las autoridades nos escuchen”, afirma.Su propuesta forma parte de una visión más amplia.

Considera que el país necesita fortalecer la infraestructura deportiva, descentralizar las oportunidades y construir una estructura capaz de acompañar a los atletas desde sus primeros años. Por eso también ve con buenos ojos la creación de un Ministerio del Deporte que impulse políticas específicas para el desarrollo del alto rendimiento.

Mientras tanto, continúa entrenando con la mirada puesta en los Juegos Panamericanos Lima 2027 y los Juegos Olímpicos Los Ángeles 2028. “Estamos encaminados. Lo único que nos falta es sentirnos respaldados para llegar con más fuerza”.La historia de Walter Nina Ñaupa inició en los caminos de Puno, entre entrenamientos de madrugada y largas jornadas de estudio y trabajo.

Hoy es uno de los mejores fondistas del país. Pero, cuando habla del futuro, no piensa solo en él.

Está convencido de que el próximo campeón ya está corriendo en algún rincón del altiplano. Lo único que necesita es que alguien apueste por él antes de que llegue a la meta.