El milagro de New York Knicks: remontó una desventaja de 29 puntos y se impuso por uno para poner la serie 3-1
Un desenlace a la altura de la cita. Una final histórica, de las que quedarán marcadas por la épica.
Si la misión de New York Knicks era demostrar que desea como nunca antes quebrar una racha de más de 50 años sin anillos de la NBA, lo saldaron con una remontada de 29 puntos y una victoria tan impactante como increíble. Sobre el cierre del juego 4 de la final ante San Antonio Spurs, en la penúltima jugada del encuentro, con apenas 4 segundos por jugar, encontró el milagro y lidera la serie por 3-1.
Los 9.853 días que hacía que los Knicks no ganaban un partido de las finales en el Madison se espantaron con firmeza con esa locura que hizo OG Anunoby, que golpeó la bola casi sin saber cómo y selló el 107-106 para convertir al Madison Square Garden en un auténtico manicomio. Para comprender mejor: la franquicia de New York se fue al entretiempo perdiendo por 76-49, no se rindió nunca y cerró la noche a una victoria de su primer anillo desde 1973.Y el colapso generacional de los Spurs fue total.
En toda la eliminatoria, los Spurs habían ganado el primer cuarto, pero nunca con una diferencia tan considerable (22-41). De hecho, lograron la cuarta mayor anotación de un cuarto en la historia de las finales de la NBA y la máxima diferencia de puntos de un visitante en la historia de las finales.OG ANUNOBY WITH THE PUTBACK.KNICKS COMPLETE THE 29-PT COMEBACK FOR THE WIN.LARGEST COMEBACK IN NBA FINALS HISTORY 🤯 pic.twitter.com/ZtWVWY6JsR— NBA (@NBA) June 11, 2026Tan demoledor había resultado lo de los Spurs en esa primera mitad del partido, que los Knicks se fueron al vestuario entre abucheos, mientras seguían los conflictos por los precios de las entradas y las “fiestas” en los alrededores de un estadio que estaba congelado.
Es que los 24 puntos, 13 rebotes y hasta tres tapones de Victor Wembanyama, más los 21 tantos de Dylan Harper y los 18 de Devon Vassell, no permitían imaginar otra historia que un 2-2 de los Spurs. Nada podía permitir imaginar un desenlace como el que se dio. porque los Knicks estaban debajo 85-65 superado el ecuador del tercer cuarto y 95-75 después de un 0-5 para abrir el último capítulo, lo que pareció sepultar las señales de vida que habían empezado a dar los muchachos de New York.En ese contexto Jalen Brunson contagió de energía a sus compañeros y desde él inició a gestarse el milagro.
Con sus puntos y los de Anunoby, el héroe del partido, empezaron a fraguar la remontada y llegaron a bajar la barrera de los diez puntos (88-97) cuando faltaban 6.29 por jugarse. Una diferencia que iría empequeñeciéndose más con el paso de los minutos, ya que a los Spurs se “les encogió la mano”.En esa vuelta de los Knicks, los Spurs quedaron paralizados, porque pasaron de anotar 76 puntos antes del descanso y sólo 30 después.
Eso provocó que sufrieran la mayor remontada en unas finales, superando los 24 puntos que los Celtics levantaron ante los Lakers en 2008. “Es el tiro más icónico de la historia del básquetbol en Nueva York. No sé si hubo una jugada más grande que cualquier otra jugada en la historia de los Knicks.
Es el tiro más significativo de la historia del baloncesto en Nueva York. Le dije a OG que, por muy grande, fuerte y atlético que sea, tenía que ser un monstruo en el aspecto ofensivo esta noche”, expresó Mike Brown, el entrenador de los Knicks.
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
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