Iba a ser en inglés. El mundial de fútbol Italia 90, con un balón oficial llamado Etrusco, iba a tener su canción oficial en ingles.

Al menos en un primer momento, en 1989.Eso porque el célebre compositor italiano Giorgio Moroder recibió el encargo, por parte de la organización del torneo, de una canción oficial para el campeonato. Presto, Moroder compuso la música, pero le encargó la letra al estadounidense Tom Whitlock, especialista en esta tarea.

La dupla ya había colaborado en Take My Breath Away, el tema principal de la película Top Gun, interpretado por Berlin. Si ya habían creado un hit, podrían hacerlo de nuevo.Pero Moroder no estaba conforme.

Whitlock le puso a la canción To Be Number One, y una letra bastante simple sobre el competir, el juego limpio y las ansias de victoria que a su par peninsular simplemente no lo llenaba. Así que decidió que la letra tendría que ser diferente, con la musicalidad propia del idioma italiano y en un espíritu algo más poético, por ello juntó a dos figuras que estaban cosechando éxitos en Italia para que ellos hicieran la letra definitiva: Edoardo Bennato y Gianna Nannini.

No eran una banda, cada cual tenía sus carreras en solitario y Moroder creyó que era buena idea unirlos en esta empresa.La dupla reescribió completamente la letra, dando vida a Un’estate italiana (también conocida como “Notti magiche”). La nueva versión no solo hablaba de victoria, sino de la emoción del juego, los sueños de los niños, los escalofríos en la espalda y la fiesta que une a naciones bajo el mismo cielo de verano. “Es un sueño que comienza de niño / Y que te lleva siempre más lejos / No es una fábula, y de los vestuarios / Salen los muchachos y somos nosotros”.La canción fue presentada con éxito en el sorteo (donde Luciano Pavarotti cantó el Nessum Dorma) como parte de una ceremonia en la que Italia tiró la casa por la ventana (de hecho, la conducción de la jornada corrió por cuenta de la actriz Sophia Loren).

Es que ese coro, ese que reza “Noches mágicas / persiguiendo un gol /Bajo el cielo / de un verano italiano” simplemente emocionaba a todos sus oyentes. ¿A todos? no.

Salvo uno. Al constatar que Moroder había cambiado la letra, Tom Whitlock se sintió traicionado, decidió romper su sociedad con el itálico y no volvieron a trabajar juntos.Moroder seguro pasó el trago amargo con los buenos resultados de la canción, la cual rápidamente escaló a los primeros puestos en Italia y Suiza, y se posicionó alto en varios países europeos: número 1 en Italia y Suiza, 2 en Alemania, 4 en Noruega.

Era un verdadero éxito. La canción también sonó en la ceremonia inaugural del certamen, el 8 de junio de 1990 en el San Siro de Milán, poco antes del duelo inaugural entre Argentina (vigente campeón del mundo) y Camerún."Ese fue un día mágico -recordó Nannini en diálogo con La Nación, de Argentina, en 2020-.

El abrazo que nos dimos Diego Armando Maradona –que era fan mío y por eso llamó a su hija Giannina– y yo, sabemos sólo Diego y yo cómo fue y quedará en la historia. Ese abrazo de Maradona me quedó pegado en el cuerpo y en el corazón”.

Dolor y gloriaCon Un’estate italiana, Nannini no solo se llevó un abrazo del “Pelusa”, también obtuvo el pasaje hacia el estrellato a nivel mundial. A diferencia de su compañero, Bennato -quien optó por mantener un perfil más bajo- ella tuvo una mayor exposición.

"Con esta canción pude llegar a todo el mundo -expresó a La Nación-. Con la lengua italiana y basta, no se puede llegar a todo el mundo.

Una se pregunta ¿por qué una canción, si está relacionada con el fútbol, llega a todo el mundo? Y nosotros, que tenemos la cultura italiana de la ópera, de Domenico Modugno, nos quedamos confinados dentro de nuestro propio país, en lugar de exportar nuestra cultura.

Yo siempre luché por esto”.Nannini seguro lo sentía como una revancha personal. Durante su adolescencia y juventud, en los 80, había tenido muchos problemas producto de una enfermedad mental.

A eso se suma la mala relación que tenía con su padre. “Experimenté la locura y también la esquizofrenia. Sé lo que son.

Me pasó eso de morir y de renacer. Al comienzo de los años ’80 estuve muy mal.

Estaba llena de paranoias, vivía una crisis profunda, tenía un yo dividido, un estado mental alterado y miedo de todo”.El problema fue que la exposición que provocó el hit, nuevamente la hizo entrar en una zona oscura, esta vez con las drogas. En su autobiografía Cazzi miei (2016), dio a conocer un descenso dramático a las adicciones. “Excepto la heroína, lo probé todo.

Nunca estaba sin cocaína”, confesó. Viajaba con la droga, la consumía antes, durante y después de los shows.

El punto de quiebre llegó luego de un concierto: en un baño, una bolsa de cocaína cayó al inodoro. Cuando estuvo a punto de meter la mano para rescatarla, tuvo una epifanía. “No puedo rebajarme así”.

Inició entonces un proceso de rehabilitación que incluyó internación. Años de lucha le permitieron reconstruirse.

En 2010, a los 54 años se convirtió en madre mediante inseminación artificial luego de varios intentos fallidos. Hoy, con poco más de 70 años, mantiene una relación estable, sigue activa en los escenarios, es activista contra la energía nuclear y feminista declarada —frecuentemente luce remeras con la leyenda “Dios es mujer”—.

Su carrera suma más de 20 discos y sigue llenando salas en Europa. ¿Cómo lo hace?“Mantener alto el espíritu, la positividad, hacer mucho deporte -resumió a La Nación como un mantra-.

Yo hago triatlón, hago competiciones, el año pasado corrí la primera carrera en Barcelona y esto me hace muy bien, al margen de tocar piano. Otra cosa que hago muy importante es pilates, porque eso regenera las células internas, todos los órganos se reactivan con la circulación de la sangre en los puntos correctos, pero ojo, pilates con método original”.¿Y con Bennato sigue manteniendo un vínculo? en esa misma charla, Nannini expresó: “Nos nos frecuentamos”.

Por su lado, Moroder, continuó una carrera estelar: trabajó con Daft Punk, Kylie Minogue y otros. Bennato mantuvo un perfil más bajo.

Al menos queda el recuerdo imborrable de una canción épica que quedó como una de las mejores canciones mundialeras.