El lema del viaje adquirió ayer todo el sentido. Imposible no alzar la mirada para contemplar el que ya es el nuevo faro de Barcelona.

Luego de la bendición papal, imposible no levantar la vista para ver el espectáculo con el que se iluminó la torre de Jesús y la cruz que la corona, que convierte la Sagrada Família en la iglesia más alta del mundo. Una basílica visible desde toda la ciudad.

La única catedral en construcción de Europa. El templo que Gaudí imaginó hace más de 140 años, quedó prácticamente materializado ayer, el día que se cumplían cien años de su muerte.Seguir leyendo...