Dice que se encomendó a la Morenica antes de saltar al vacío. Y la patrona de Murcia le dio alas a Leonor, que se ha convertido en la primera princesa en lanzarse en paracaídas de la historia.

Con determinación y sin mirar atrás, que suficiente tenía con todo el equipo que llevaba puesto encima. Casi no podía ni moverse.

Que si casco rojo, que si mono militar, que si la trenza, que si el arnés, que si el paracaídas, por supuesto… aunque en el vídeo que difundió la Casa del Rey al final no llegó ni a desplegarlo. Que nadie sufra.

No se lamentaron daños. El ejercicio de la heredera, y sus compañeros del curso básico de paracaidismo, contaba con sujeción de seguridad y no requería tirar de la anilla.

O lanzar el pilotín. Que eso de las anillas ya no se lleva.

Aun así, nadie le ahorró el salto desde el helicóptero, la prueba de fuego con el paracaídas ni las mariposas que debían revolotearle por el estómago. En eso consiste el valor.Seguir leyendo...