Vuelve el debate que incendia los grupos de WhatsApp de padres a final de curso: ¿hay que hacerle un regalo a la profe? Yo digo que sí.

Cualquiera que sea capaz de pasar nueve meses encerrado en un aula con un montón de niños expertos en agotar la paciencia se merece una recompensa. Asimismo, la mayoría se excede en sus funciones y acaba sabiendo más de los niños que sus propios padres.

Pero el caso es que siempre hay voces discordantes. Incluso hay colegios que lo tienen prohibido.Lo que sobra no es el regalo, sino todo lo que lo rodea.

Es fácil que la cosa acabe convirtiéndose en una pugna entre padres de A y B por ver quién deja el listón más alto. También suele generar conflicto la pregunta de si hay que ampliar el presupuesto para sumar un detalle a la profe de prácticas.

Pero, claro, entonces igual también hay que llevarles un regalo a los monitores del patio. Y a las del comedor, a la secretaria, al portero… Como tengas varios niños en el colegio el final de curso te deja la cuenta tiritando.Con lo de cuánto hay que poner de bote siempre hay dos bandos: los prudentes del detalle simbólico y los que creen que hay que ir a por el Apple Watch.

Nadie quiere quedar de rata, ni mucho menos hacer estallar el grupo de WhatsApp de padres con los que volverás a coincidir el próximo curso. Por eso, aun cuando en la votación salga el regalo excesivo, lo normal es callarse.

Yo lo hago, aunque me parece un error regalarle a un profesor algo que pega más que se lo traigan los Reyes Magos.Para empezar, no creo que le haga sentir muy cómodo. Le pones en un aprieto como luego tenga que decirle al tutor que se va a quedar con ese grupo que los niños son de traca.

O igual esa es justo la intención... Y luego que por mucha pasta que cueste, tiene más valor personal una camiseta para la playa con la firma de toda la clase.

Algo que convierta a los niños en los verdaderos protagonistas. Todo lo demás solo tiene el valor del ego de los padres que creen que, con regalos, a sus hijos les va a ir mejor en el colegio.Los niños tienen que aprender que un regalo siempre vale más por lo que dice que por lo que cuestaAdemás, si a los profesores les importara mucho la pasta, no habrían elegido una profesión con condiciones salariales de las más bajas del Estado.

Por eso, por las ratios imposibles y la sobrecarga lectiva, Cataluña y Valencia han cerrado el curso con paros. En Madrid se plantea una huelga educativa indefinida para el próximo curso.

Lo último que necesitan los profesores es una caja de esas de experiencias de fin de semana en Puy du Fou... Y menos aún la necesitan los niños, que tienen que aprender que un regalo siempre vale más por lo que dice que por lo que cuesta.

Esta debería ser la última lección del curso y nos toca a los padres dársela.