Cuando un sindicato pierde una consulta por el 65% de votos contra el acuerdo que ha avalado, cabe preguntarse en qué medida negocia en nombre de su parroquia, afiliada o no, y qué pulso tiene de su sentir. Es lo que le ha sucedido a la Ustec en la votación de los docentes sobre el preacuerdo al que había llegado con el Departament d’Educació.

Luego de el rechazo, se abre un período de tierra incógnita, y un horizonte de huelgas y persistente malestar que perjudicará al escalafón más débil del sistema educativo: los escolares.Seguir leyendo...