Las noches tropicales dan paso a las tórridas en verano tras dispararse durante este siglo

Las noches tropicales, aquellas en las que el termómetro no baja de los 20 grados centígrados, se han multiplicado en la ciudad de Valencia en las últimas décadas, especialmente en lo que llevamos de siglo XXI. De hecho, el récord se alcanzó el pasado año 2025, con 114 en el observatorio de Viveros.
Factores como las altas temperaturas del mar Mediterráneo, el cambio climático estructural y el efecto isla de calor urbano, que por la acumulación de asfalto y edificios impide la circulación del aire, están detrás de un fenómeno que ya se registra prácticamente a diario durante los meses de julio y agosto, y que este año, según la previsión de Aemet, volverá a producirse. No obstante, su cada vez mayor extensión en el tiempo, desde principios de junio hasta finales de septiembre, y sobre todo el aumento térmico hasta los 25 grados han hecho a los meteorólogos inclinarse por este último umbral para medir el fenómeno del calor nocturno más sofocante y adverso con otro concepto: el de noche tórrida o ecuatorial.Por ello, para los meteorólogos, hablar de noches tropicales en el Mediterráneo para medir las veladas con elevadas temperaturas "ya no tiene sentido, porque casi el 100% de las noches del verano tienen estas características.
En Valencia, en un observatorio urbano, el promedio entre 1950 y 1980 era de 46; en los últimos 10 años el promedio es de 95, con el máximo absoluto del año pasado de 114 noches", explica el jefe de Climatología de la delegación de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Valencia, José Ángel Núñez.Por este motivo han empezado a usar el concepto de noche tórrida. En el siglo XX apenas se registraban y en 2003 llegó "el primer aviso" con una ola de calor que afectó a toda Europa Occidental, aunque en los últimos cuatro ejercicios se han disparado con rangos de 14 a 28 al año.
Teniendo en cuenta que el entorno urbanístico del observatorio no ha cambiado, y que incluso se ha producido una cierta pacificación del tráfico con el uso de la bicicleta, Núñez afirma que la causa probable de que se haya disparado este fenómeno "no está en la intensificación de la isla de calor urbana, sino en los veranos tan cálidos que hemos tenido y en el mar", cuya temperatura media es cada vez más elevada y alcanzó los 20,5 grados en 2025.La temperatura del mar, es, en esa línea, la principal clave. De hecho, según explica el jefe de Climatología de Aemet en Valencia, la correlación entre la temperatura de la superficie del mar y la temperatura nocturna en verano "es muy alta".
En situaciones de estabilidad, las más frecuentes en verano, el aire se desliza sobre un mar muy cálido y no solo adquiere su temperatura, sino que se carga de humedad. "Las noches con mínimas superiores a 25 ºC y humedad superior al 80% o 90% son las realmente adversas, en las que es dificilísimo conciliar el sueño", explica.Así, la temperatura media del mar es cada vez más alta, con récords consecutivos en aguas costeras de la Comunitat Valenciana (20 millas mar adentro) en los últimos cuatro años.
Este año 2026, en abril y mayo se superó el récord de temperatura en la boya de Valencia de Puertos del Estado. A partir de este diagnóstico, para este verano, sobre todo en julio y agosto, Aemet espera "probablemente un número elevado" de noches tórridas o tropicales en Valencia por la elevada temperatura del mar "en fecha tan temprana".Ampliación temporalLa expansión de las noches tropicales a septiembre y, sobre todo, junio "ya se está produciendo en el litoral mediterráneo, como estamos viendo estos años", añade Núñez.
En esa línea, apunta que si en la última década el promedio ha sido de 90 al año en Valencia, y julio y agosto tienen 62 días, eso quiere decir que hay un aumento fuera de la canícula estival.Confort térmico y saludLa acumulación de noches tropicales no solo es incómoda para el confort térmico a la hora de conciliar el sueño, sino que también conllevar un riesgo para la salud, sobre todo en una gran ciudad mediterránea como Valencia, Barcelona, Alicante o Palma, donde al factor global del cambio climático se une el elemento local del efecto isla de calor. Las más perjudicadas pueden ser las personas con enfermedades crónicas y en el umbral de la pobreza, sin aire acondicionado para regular la temperatura de su hogar.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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