Víctima del franquismo; poeta, dramaturgo, músico y dibujante; homosexual en una Granada ultrancoservadora; defensor de la educación pública, la libertad y la República. Todo eso y más era y es García Lorca y los muchos Federicos que lo acompañan según la ocasión.

Y todas esas facetas provocaron, en diferente proporción, su asesinato en 1936. Todas esas imágenes del poeta convocaron a miles de personas el 5 de junio de 1976 en Fuente Vaqueros, su pueblo natal, para reivindicar su figura.

Y, finalmente, la reivindicación fue, sobre todo, la del Federico como víctima ejecutada por los franquistas, olvidado durante 40 años por un poder al que tampoco le gustaba su orientación sexual. Seguir leyendo