Cuando acabo de comer los fines de semana, lo primero que hago es acudir al frigorífico y coger un helado. Me gustan de todos los tipos: de fresa, chocolate, almendrados...

No obstante, no siempre encuentro mis sabores favoritos, motivo por el que me acabo conformando con lo que encuentro en el supermercado. A partir de ahora, esto va a cambiar a raíz de que me haga con una heladera.Seguir leyendo...