No, no somos iguales

El PSOE no nos pertenece solo a los militantes, sino a millones de españoles que durante tantos años nos han entregado su confianza a través del instrumento que nos iguala en democracia que es el voto. "Tanto vale el voto de un poderoso como de un obrero", hemos repetido hasta la saciedad.
Ahí reside el anclaje de la afirmación de Ramón Rubial, "primero España, después el PSOE y por último cada uno de nosotros".En esos millones de españoles debemos pensar a la hora de enfrentarnos a los lamentables hechos que estamos conociendo. Si son delitos o no, lo determinarán los tribunales.
Reprobables e impropios de un socialista es evidente que lo son.Esa gran parte de la sociedad española siente al partido socialista como suyo y cuando se les falla acaban sintiéndose huérfanos y decepcionados. Para evitarlo solo tenemos un camino, ser proactivos en la defensa de la honradez del PSOE.Esa proactividad no es incompatible con la defensa de la presunción de inocencia como garantía constitucional que tiene todo ciudadano.
Pero estamos en una encrucijada donde se espera de los socialistas mucho más. Nuestra posición siempre debe ser el respeto al Estado de Derecho, a la Democracia y a las instituciones que la sustentan.
La colaboración con la justicia, hasta sus últimas consecuencias, acciones judiciales frente a quienes presuntamente han actuado al margen de la ley en nombre de nuestro partido y absoluta transparencia que devuelva la confianza a quienes de manera lógica pueden estar dudando en estos momentos.Nuestra exigencia ética como socialistas es nuestra identidad. Los valores y principios que compartimos y defendemos nos obligan a actuar en consecuencia.
Previamente, "viviendo como se piensa para no acabar pensando como se vive" que nos recordaba machaconamente Rubalcaba. Y posteriormente, cuando aparecen hay actitudes impropias de un socialista, la actuación y el comportamiento de la organización debe ser firme, contundente y transparente.A lo largo de la historia reciente de nuestro país hemos vivido otros momentos que han sido realmente duros y difíciles.
Yo misma he tenido que gestionar momentos muy complicados en los que jamás dudé, por encima de todo estaba el bien común y la garantía de que ningún socialista tuviera que agachar la cabeza. La inmensa mayoría de los socialistas, alcaldes, alcaldesas, militantes y votantes son gente honesta y decente que quieren luchar por la igualdad, la libertad y la justicia social.
A ellos nos debemos.A la ciudadanía no les vale buscar excusas, cuestionar el Estado de Derecho y mucho menos recurrir al "y tú más". Simplemente porque no aspiramos a ser como otros, somos socialistas.El presente y el futuro dependerá de cuál sea nuestra respuesta y como de contundentes actuemos para limpiar la imagen y recuperar la confianza de millones de españoles que esperan a un Partido Socialista transformador e ilusionante como demuestran sus 150 años de resistencia.
Ese debe de ser nuestro compromiso, no hay excusas para no intentarloSe lo debemos a los socialistas que nos antecedieron, pero sobre todo a los socialistas que se incorporarán en el futuro. Se lo debemos también a millones de españoles que han confiado en nosotros, confianza que debemos recuperar.No, no somos iguales y es el momento de demostrarlo.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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