En Arequipa, los agricultores esparcieron 50 sacos de arroz sobre la carretera Panamericana Sur. En San Martín, levantaron barricadas en la carretera Fernando Belaunde Terry.

En Piura, apilaron piedras y ramas y quemaron llantas en la Panamericana Norte. Durante cinco días, las principales vías del norte, el sur y el oriente del Perú quedaron bloqueadas por una protesta que atravesó el país.

No hubo muertes que lamentar, pero sí enfrentamientos entre los hombres del campo y los policías, en una nueva expresión de la fragilidad social que acompaña a Perú en vísperas de elegir presidente. Seguir leyendo