El comentario fue sonadísimo. Junio de 2017, plena ola de calor.

Era el verano en el que se intensificaron las protestas por las altas temperaturas en colegios e institutos públicos, después de que varios niños sufrieran lipotimias y golpes de calor. El entonces consejero de Sanidad, Jesús Sánchez Martos (PP), expresó en Cadena SER que “no todo lo soluciona el aire acondicionado”: “Pueden llevar abanicos.

Hacer un abanico puede ser una terapia ocupacional muy importante. Como cuando éramos pequeños.

Dobla, dobla, dobla y tienes el abanico”. Hoy, familias, docentes y sindicatos siguen manifestándose porque los alumnos dan clase a más de 30 grados y las jornadas sofocantes se adelantan cada año.

En la última década, otros consejeros del Gobierno autonómico han respondido con ironía a un problema que la Comunidad ya admitió el año pasado que supone “un riesgo para la salud”. El último ha sido Mariano de Paco, al frente del departamento de Cultura, que habló del calor como “fuente de inspiración”.

La frase enfadó a padres y profesores. Sienten que nada ha cambiado.

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