Las armas y la batalla cultural

Se atribuye al senador republicano californiano Hiram Johnson la frase de que la "primera víctima de la guerra es la verdad", pronunciada durante los primeros meses de participación estadounidense en la Primera Guerra Mundial. Desde las guerras púnicas hasta los conflictos contemporáneos, la propaganda, el espionaje y las conspiraciones han dominado los escenarios bélicos, desapareciendo junto con ellos la libertad de información.
La historia del conflicto armado muestra una escalada en el daño a la población civil. Mientras que en la Primera Guerra Mundial solo el 5% de las víctimas fueron civiles, este porcentaje ascendió al 66% en la Segunda Guerra Mundial. Aunque existe información limitada sobre las estrategias en los estados mayores de Washington, Moscú, Jerusalén, Kyiv y Teherán, la realidad del conflicto se manifiesta en los miles de muertos y la destrucción que recae sobre poblaciones indefensas.
El peligro actual radica en la introducción sistemática de la mentira en la esfera política. Según el ensayista Harry Frankfurt, vivimos en una época donde individuos cultivados consideran que la verdad no merece respeto alguno, argumentando que todo depende de la perspectiva. Sin embargo, solo pueblos bien informados pueden tomar decisiones verdaderamente libres.
La batalla cultural no se resolverá mediante las armas, sino a través de la capacidad de interpretar la realidad conforme a principios racionales y humanistas. La historia eventualmente esclarecerá los hechos, como cuando Georges Clemenceau señaló irónicamente que los historiadores nunca dirían que Bélgica invadió Alemania. De igual manera, probablemente quedará registrado que ciertos líderes iniciaron guerras que debieron saber no podrían ganarse únicamente por la fuerza.
Información de La Vanguardia. Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.