José Antonio Marina entra en las adicciones: "La filosofía es estricta. No se puede usar como un libro de autoayuda'

No hace tanto tiempo, el filósofo José Antonio Marina (1939) cuidaba gallinas en su casa de una urbanización de postín de Madrid. Lo hacía para demostrarse que el lujo y la vida natural no están reñidos, si acaso, lo primero es lo segundo: tener animales de los que aprender comportamientos y formas de vida en un vecindario donde lo bien visto es sumergirse en piscinas y madrugar poco.
Hoy ya no tiene animales en su casa, que es la misma que antes, pero se ha propuesto encontrar el tomate perfecto, algo mucho más rebuscado y cercano al patriotismo que escribir libros y bucear en las aguas de la siempre descarada filosofía, esa que nos pone contra las cuerdas todos los días.Marina, profesor de la materia de secundaria y poco interesado en sentar cátedra en lugares más elevados, se acerca a los 90 con una energía que parece cosa de Astérix. Si su cuerpo sigue funcionando bien, su mente parece controlada por una fuerza pensadora y creativa imparable y necesaria.
Acaba de publicar La vacuna contra las adicciones, que sucede a La vacuna contra la insensatez (ambas de Ariel). En su haber tiene unos 60 libros escritos, pero al ritmo enloquecido que va la sociedad, se diría que le esperan unos cuantos más para hacer entender quiénes somos y a dónde vamos.
Marina (una lástima) no estará en la Feria del Libro de Madrid, donde sí se venden sus títulos. Dice que su contacto con los lectores es siempre continuo y no necesita ampliar espacios.
Dicho queda.Lo primero que hay que ver en cuanto a la insensatez es que alguien te está manipulando, dándote la razónLas noticias que en redes sociales se difunden con más rapidez siempre son las que tienen un grado de violencia mayorNo todas las opiniones son respetables. No te puedo meter en la cárcel por lo que dices, pero tampoco eso garantiza la verdad de lo que tú creasIgual que hay un talento de joven y de adulto, lo hay de anciano.
El peligro es perder el deseo de aprenderLo más cercano al patriotismo no es lo catalán, ni lo vasco, sino el tomate que cada uno cultiva en su pueblo
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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