Seguramente, en múltiples ocasiones, has escuchado a alguien afirmar que tiene más hambre cuando llegan los días más fríos del invierno.Ese posible aumento del apetito suele venir acompañado por un mayor deseo hacia ciertos alimentos, especialmente los que generan una sensación “reconfortante”.De acuerdo a un artículo publicado en The Conversation y desarrollado por las nutricionistas de la University of Queensland y la Southern Cross University, Lauren Ball y Emily Burch, respectivamente, las investigaciones sugieren que el cerebro tiende a buscar alimentos calientes cuando detecta el frío.Si bien, el significado de lo que es la comida “reconfortante” puede variar dependiendo de cada persona, las especialistas afirman que, usualmente, son “alimentos a los que recurrimos en momentos de estrés, nostalgia, malestar (como el frío) o inestabilidad emocional”.“Para la mayoría, los alimentos que solemos consumir en exceso son ricos en grasas y carbohidratos. También se ha demostrado que una disminución de la serotonina estimula el deseo de comer más alimentos ricos en carbohidratos, como ñoquis, pasta, ragú y puré de patatas”, dicen Ball y Burch.Las expertas comentan que, con los días fríos, algunas personas pueden experimentar una disminución de serotonina, neurotransmisor que ayuda a regular el estado de ánimo, el apetito y el sueño, entre otras funciones.Explican que aquello se debe, en parte, a que la producción de serotonina en nuestro cuerpo está relacionada con la luz solar, que suele ser menor en invierno.“Cuando los niveles de serotonina son bajos, puede aumentar el hambre y disminuir la sensación de saciedad, lo que nos hace sentir más hambre y menos satisfechos después de las comidas”.La nutricionista de la Clínica Santa María, Bernardita Vignola, afirma que el potencial aumento de la sensación de hambre también puede ocurrir porque, “con los días más fríos, perdemos más calor y el cuerpo trabaja para retenerlo, enviando señales de que necesita comer un poquito más”.Agrega que el cuerpo demanda más energía para mantener su temperatura interna estable y que este esfuerzo adicional de calentamiento puede aumentar el apetito.No obstante, la nutricionista de Clínica Dávila Vespucio, Paulina Mella, advierte: “Hay que tener una alimentación balanceada sin dejar de consumir alimentos que parecieran ‘dar frío’, como las ensaladas, de manera que, si uno desea comer algo más calórico, no exista un desorden”.“Se sugiere ingerir las cuatro comidas para no tener una sensación de poca saciedad”, agrega.A continuación encontrarás una serie de recomendaciones de expertos para mantener una alimentación saludable durante el invierno y los días más fríos.Cómo mantener una alimentación saludable durante el inviernoPara aumentar la ingesta calórica de manera saludable, la nutricionista de la Clínica Ciudad del Mar, María Jesús Vicente, sugiere incluir alimentos ricos en nutrientes.Recomienda consumir semillas y frutos secos como almendras, nueces, avellanas, maní, castañas, cereales y quinoa.Y agrega: “Se puede optar por leguminosas frescas como arvejas y habas, que nos aportan bastantes calorías, y las legumbres como porotos, lentejas y garbanzos.

Entre las frutas, puede ser el plátano y la palta. El aceite de oliva extra virgen es un alimento más denso energéticamente, por lo que es una gran herramienta para aumentar el contenido energético de un alimento”.

Según Ball y Burch, “incluir muchas verduras frescas enteras es fundamental: piensa en sopas, currys y guisos, por ejemplo”.Asimismo, se pueden incorporar proteínas como carne, pescado, huevos y legumbres, ya que pueden ayudar a que la saciedad perdure por más tiempo.También es clave mantenerse hidratado, afirma Vignola. Si bien, la sensación de sed puede disminuir en invierno, la ingesta de agua es crucial.

De la misma manera, se pueden agregar té o infusiones.“Asimismo, en los días más fríos, las sopas, caldos y guisos son ideales para mantener el cuerpo caliente y proporcionar saciedad”, destaca la especialista de la Clínica Santa María.Durante la época de mayor frío, es común que se tienda a pasar más tiempo en interiores. No obstante, evitar el sedentarismo y mantenerse activo sigue siendo fundamental.El ejercicio no solo ayuda a controlar el peso, sino que también mejora el ánimo y la salud en general, según han concluido múltiples investigaciones.La psiquiatra de la Clínica Dávila, Eugenia Escorza, precisa que “fisiológicamente es natural comer más en invierno”.

No obstante, añade, es importante tener en cuenta que “cuando hay excesiva hiperfagia (aumento del apetito), agotamiento y pereza, puede asociarse a depresiones atípicas o estacionales”.Ball y Burch enfatizan que, “independientemente de tus antojos durante los meses más fríos, es importante recordar tus objetivos personales de salud y bienestar”.“Si te preocupa el exceso de calorías, el cambio de estación es un buen momento para replantearte tus elecciones alimentarias saludables”, sentencian.Cabe recordar que si tienes dudas sobre tu salud o alimentación, siempre es recomendable consultar con especialistas para evaluar tu caso particular y las mejores formas de abordarlo.