M+.- Sobre un andamio suspendido por una grúa, Emanuel Martínez (Denver, 1947) recorre con sus pinceles cada rincón de La Alma, uno de los murales más importantes del movimiento chicano que esta ciudad se empeña en borrar: el 82 por ciento de estas obras ha desaparecido bajo capas de pintura o por la demolición de edificios.