Carlos Vindas Solera se aventuró a tener su propio negocio hace tres años. Lo peor de la pandemia había pasado y, a la vez, le dejó enseñanzas que quiso poner en práctica.Hoy, a sus 44 años, asegura que tomó la mejor decisión: emprender, ser su propio jefe y asumir los riesgos y sacrificios que eso implica.Desde su minisúper en San Isidro de Heredia, Vindas compite a diario no solo contra las grandes cadenas del país, sino también contra pulperías y comercios similares que abundan en la zona.¿Cómo logra sobrevivir?

¿Qué hace para cuidar a cada cliente, incluso cuando algunos solo compran uno o dos productos? Esta es su fórmula.¿Por qué decidió abrir un minisúper?Es un negocio muy seguro, con ventas garantizadas todos los días.

Cubre casi todas las necesidades de las personas de la comunidad y también de quienes pasan por la zona.¿Cómo le ha ido con el negocio?En términos generales, muy bien. Como en todo negocio, hay días y meses buenos y otros más flojos en ventas.¿En qué se basó para saber que el negocio podía funcionar?En tres aspectos.La población del lugar.

Que hubiera suficiente gente viviendo en la zona para alcanzar el nivel de ventas necesario cada mes.La competencia. Que no hubiese demasiados comercios ofreciendo lo mismo.

Aunque la competencia es buena, un inicio con menos rivales es un punto a favor.La necesidad diaria. Las personas siempre necesitan algo.

Todos los días falta algo en las casas, y ahí entramos nosotros: somos los “salvatandas” del barrio.¿Debe dedicarle mucho tiempo al negocio?Sí. Es un comercio que demanda tiempo y sacrificio.

Hay jornadas de más de 14 horas diarias. Todo depende del enfoque: si es pulpería o minisúper, cuántas personas trabajan y qué funciones tiene cada quien.

Hay que ser dinámico y versátil, pues no se cuenta con el exceso de personal de las grandes cadenas.¿Cuál es su estrategia comercial?Innovar con promociones diferentes cada mes y ofrecer productos nuevos, ya sea por tendencia o temporada. Cuando un cliente me pide algo que no tengo, lo anoto para pedirlo y que la próxima vez sí lo encuentre.

Técnicamente, mis clientes son los que me llenan el negocio según sus necesidades; yo solo soy su suplidor.¿Cómo logra vender pese a la competencia de los grandes supermercados?Hay algo en lo que Goliat nunca le ganará a David: la rapidez, la agilidad, el buen trato y la cercanía. Un valor agregado muy importante es llamar a los clientes por su nombre.

Eso crea un vínculo especial y un ambiente cálido. Siento que no entra un cliente, sino un amigo, un vecino o un conocido de años.¿Ofrece servicios adicionales para atraer más clientes?Sí.

Ofrezco abarrotes en general; artículos de ferretería, librería, bazar; licores y cervezas nacionales y extranjeras; medicamentos de venta libre; pago de servicios públicos mediante plataforma bancaria; bebidas gaseosas y no carbonatadas; productos de limpieza y cocina; recargas telefónicas de todos los operadores; regalos para toda ocasión. Todo lo que mis clientes necesitan y buscan.¿Por qué apostó por este negocio siendo relativamente joven?Viene una camada de emprendedores jóvenes más agresivos en sus propuestas, y ya no queremos ser autoempleados.

Estamos en la era moderna: aspiramos a negocios autónomos, que no dependan de nuestra presencia para funcionar y que sean rentables.Antes había menos competencia; ahora es una jungla comercial. O se innova o se falla en el intento.

Hoy se busca tener locales más grandes, iluminados y llamativos.Este es un negocio muy seguro y estable. Su utilidad es baja, pero constante y de alta rotación.¿Cuál ha sido su mayor error?Llevo poco tiempo con mi propio negocio, pero antes trabajé en uno similar, más grande, donde adquirí la experiencia que hoy aplico.

No he tenido un error monumental, aunque sí desaciertos: promociones en las que compré bastante y no se vendieron en el tiempo estimado.¿Y su mayor acierto?Vender de contado. Muchos no estarán de acuerdo, pero si quiere ser grande, aprenda de los grandes.

Dar fiado puede ayudar, pero también puede hundir. Soy flexible cuando a un cliente le falta un poco y luego vuelve con el resto, siempre que no se trate de productos relacionados con vicios.Vender de contado hace que la operación sea sana y exitosa, al tener un excelente flujo de caja para pagar a proveedores.