¿Reconstrucción nacional de seguridad?

SEÑOR DIRECTOR:Una nueva tragedia familiar se convierte en una competencia de respuestas pulsionales. Penas más altas, rebajas a la edad de responsabilidad penal, e inserte cuanta medida rimbombante se le ocurra.
De prevenir la extensión de redes del crimen organizado, de fortalecer a las familias asediadas por éste o de combatir la capacidad de reclutar ejércitos de jóvenes que sobreviven sin redes familiares, sin presencia del Estado, y con un futuro que da miedo mirar: poco y nada.En cambio, se presenta una agenda desagregada, reactiva y únicamente punitiva que no soluciona la crisis, sino que puede acrecentar los problemas. Propuestas que pueden colapsar aún más un sistema penitenciario que opera al 150% de su capacidad.
Que dejarán de lado nuevamente la prevención y reinserción que permite cortar efectivamente el círculo del delito. Y, la consecuencia más incómoda, es que provocará una nueva emergencia, esta vez de los excluidos: jóvenes que ingresarán a un sistema que reproduce y mantiene las conductas que intentamos eliminar.El desafío de la clase política es enfrentar el problema con propuestas que ataquen las causas para evitar que la historia se repita.
Enfrentar el problema como uno integral y complejo. Llegó la hora de que tal como hemos discutido por meses la reconstrucción económica, discutamos una reconstrucción nacional en seguridad.
No más medidas altisonantes, sino que medidas efectivas que fortalezcan la familia, la inteligencia y tecnología, la intervención temprana y la mejora de los centros penitenciarios. Dejar de lado los proyectos aislados y diseñar un trabajo de largo plazo.
Un plan de reconstrucción que sí inquiete el trabajo de los grupos criminales.Pablo PerellóSubdirector ejecutivo IdeaPaís
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
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