Un sonriente Jaume Collboni tocaba este domingo la campana al paso de los corredores para indicar que se adentraban en la última vuelta del circuito de Montjuïc, que solo les quedaba un paso final por la meta. Tres días antes, el alcalde de Barcelona bajaba en Bicing por la avenida Gaudí en compañía, entre otros, del pentacampeón del Tour, Miguel Indurain.

Dos estampas de unos días intensos para el primer edil que, luego de la segunda etapa barcelonesa, llevó a cabo un balance muy positivo del Grand Départ. Ante los medios se mostró particularmente feliz por tres motivos.

Por el desarrollo deportivo de las etapas, por la implicación y participación de la ciudadanía y por el hecho de que no se hubiera producido ningún incidente destacable, pese a las altas temperaturas.Seguir leyendo...