No podemos aplazar el reto de enfrentar la angustia nacional

Tanto por su metodología como por sus hallazgos, la Encuesta Nacional de Salud Mental presenta un reto para el próximo gobierno y para todos los que vengan después.Getty ImagesLos colombianos estamos angustiados. Hay datos que respaldan esa aseveración.
A pesar de que, en una encuesta realizada a más de 120.000 personas, el 90,3 % respondió que considera buena o muy buena su salud mental, sólo el 67,3 % reportó una alta satisfacción con su vida. Según la Encuesta Nacional de Salud Mental (ENSM) 2025, presentada por el Ministerio de Salud, a las personas en nuestro país les preocupan los efectos de la emergencia climática, la soledad, la vejez sin condiciones dignas y la prevalencia de trastornos mentales.
Tanto por su metodología como por sus hallazgos, la ENSM presenta un reto para el próximo gobierno y para todos los que vengan después. También es una pregunta abierta para toda la sociedad colombiana: ¿estamos listos para repensar lo que entendemos por bienestar?Nuestro país ha dado pocos debates sobre salud mental.
Y, cuando lo ha hecho, se ha concentrado en indicadores generales. Por ejemplo, la ENSM de hace diez años, la última medición de esta envergadura con la que contábamos, daba cuenta de un buen número de personas con depresión y otros trastornos.
Los distintos ministerios de Salud incluyen la salud mental en medio de indicadores de cobertura y una crisis más amplia del sistema en términos de recursos. El problema es que tanto la psicología como la psiquiatría han seguido avanzando a pasos agigantados, incluyendo aportes de múltiples disciplinas, y ya es entendido que no se puede hablar de “salud”, en general, sin preguntarnos por la mente y los retos que se enfrentan en el día a día.En ese sentido, la Universidad de Antioquia, que se recorrió los 32 departamentos del país en una tarea titánica para recopilar los datos de la ENSM, propuso un cambio de perspectiva.
En vez de contabilizar casos de ansiedad, depresión y otros trastornos, planteó una pregunta amplia: ¿cómo está la salud mental de los colombianos? Cualquier respuesta tiene que ser transversal, pues incluye los efectos de la pobreza, la soledad, la violencia, la discriminación y los lazos comunitarios.
Porque los seres humanos somos complejos y requerimos distintos factores para sentirnos a gusto con las vidas que vivimos. Pero rara vez nos preguntamos sobre las causas de nuestras aflicciones.El mundo está cambiando rápidamente y eso despierta mucha incertidumbre.
Uno de cada cinco colombianos mayores de 12 años (21,6 %) expresó sentirse afectado por la manera en que sus vidas cambian con cada avance tecnológico. Una cifra superior, el 40,1 %, reportó que los cambios ambientales han afectado su salud mental.
Entre los adultos mayores, solo el 34,1 % percibe que está envejeciendo de manera exitosa. Asimismo, en este país de cuidadoras y cuidadores, quienes desempeñan esos roles en sus hogares la están pasando mal: el 53,8 % presenta “sobrecarga del cuidador”, un estado de agotamiento físico y emocional.
Entre todos los mayores de edad, 6,3 % de los mayores de 18 años reportó sufrir estrés severo por su situación financiera. También sabemos que los trastornos mentales se están empezando a identificar desde la infancia y que en la adultez la depresión es la aflicción más común.No somos ajenos, entonces, a los dolores propios de nuestra época.
Somos una población que envejece, pero no sabe cuidar a sus mayores. Se habla de fomentar la natalidad, pero no hay herramientas suficientes para enfrentar la ansiedad que produce criar en un mundo con tanta desigualdad económica, con la emergencia climática en ciernes, con la desaparición de los “terceros espacios” para el encuentro y la disolución de los lazos comunitarios.
Estamos volcados a digitalizar cada aspecto de nuestras vidas al mismo tiempo que los algoritmos nos aíslan, nos radicalizan y nos crean nuevos temores. Una política ambiciosa en salud mental debe incrementar la disponibilidad de acompañamiento profesional, sin duda, pero comprender también que el “bienestar” se construye en vidas dignas, acompañadas, donde se fomente el goce y se calmen los miedos de la incertidumbre.
¿Podremos enfrentar la angustia nacional con empatía y eficiencia?¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a elespectadoropinion@gmail.com Nota del director.
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Información de El Espectador (Colombia). Edición y redacción: Noticias Today.
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