Tokio, Japón. Una sonda espacial japonesa sobrevoló este domingo un asteroide cercano a la Tierra, en una misión de prueba destinada a desarrollar tecnologías que podrían ayudar a proteger el planeta de cuerpos rocosos peligrosos.La sonda Hayabusa2, de aproximadamente el tamaño de un refrigerador, debía pasar a 800 metros del asteroide Torifune, habían anunciado científicos de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA).El objetivo era evaluar si una nave de este tipo podría desviar un asteroide que representara una amenaza para la Tierra.En 2022, la NASA estrelló deliberadamente una nave contra el asteroide Dimorphos, de 160 metros de diámetro, logrando modificar su órbita.Hayabusa2, que se desplazaba a más de 18.000 kilómetros por hora, no estaba diseñada para chocar contra Torifune.Los científicos buscaban comprobar si podían controlar con gran precisión la trayectoria de la sonda, algo que sería esencial para una eventual misión de desvío de asteroides.“A las 6:35 p. m. (9:35 a. m.

GMT), Hayabusa2 llevó a cabo un sobrevuelo de Torifune y la nave funcionó con normalidad”, declaró a la AFP una portavoz de la JAXA, que pidió permanecer en el anonimato.Imágenes difundidas en línea por la agencia espacial mostraron a los científicos aplaudiendo en la sala de control.Si se confirma que la nave pasó a menos de 800 metros de Torifune, la operación se convertirá en uno de los sobrevuelos más cercanos jamás realizados a un asteroide próximo a la Tierra.Las cámaras de Hayabusa2 también debían recopilar datos sobre la superficie del asteroide, incluidas sus características geográficas, textura y temperatura, información considerada crucial para futuras misiones de defensa de la Tierra.La misión no responde a ninguna amenaza real e inmediata para la Tierra.Lanzada en 2014, Hayabusa2 ya había impresionado a la comunidad científica al aterrizar en el asteroide Ryugu, situado a unos 300 millones de kilómetros de nuestro planeta, y recoger muestras de su superficie.Seis años después, la nave regresó a la Tierra con fragmentos del asteroide, que han permitido a los científicos obtener pistas sobre cómo era el sistema solar en sus orígenes.Luego de la misión en Torifune, está previsto que la sonda intente en 2031 un “encuentro” con otro asteroide, denominado 1998 KY26, una maniobra que consiste en volar junto al objeto o incluso posarse sobre él para recopilar información detallada.