El cometa Tempel 2 volverá a verse este julio: un visitante de 153 años que aún revela cómo nació el Sistema Solar

La oscuridad de la Luna nueva ofrecerá este mes una oportunidad poco frecuente para observar al cometa 10P/Tempel 2, un objeto que visita el Sistema Solar interior aproximadamente cada cinco años y medio. Según la NASA, el mejor momento para buscarlo llegará alrededor del 14 de julio, cuando la ausencia de luz lunar facilitará localizar su tenue brillo con binoculares o un telescopio.No será un espectáculo comparable con los grandes cometas visibles a simple vista.
En cambio, aparecerá como una pequeña mancha difusa cerca de la constelación de Capricornio, con un núcleo ligeramente más brillante y una cola corta en forma de abanico. La agencia espacial recomienda observarlo entre 45 y 60 minutos después del atardecer desde lugares alejados de la contaminación lumínica.No obstante, Tempel 2 destaca por una razón distinta a su brillo.
Se trata de uno de los cometas periódicos más estudiados por la astronomía moderna y de un visitante conocido desde hace más de siglo y medio.El astrónomo alemán Ernst Wilhelm Liebrecht Tempel lo descubrió en 1873. Desde entonces, cada regreso ha permitido comparar cómo cambia un mismo objeto luego de sucesivos acercamientos al Sol.
Ese seguimiento prolongado convirtió a Tempel 2 en un laboratorio natural para comprender la evolución de los cometas.Los científicos lo clasifican dentro de la familia de Júpiter, un grupo de cometas cuya órbita está dominada por la gravedad del planeta gigante. Completa una vuelta alrededor del Sol aproximadamente cada 5,4 a 5,5 años, lo que facilita observar su evolución durante varias generaciones de astrónomos.Aunque su tamaño es comparable al del famoso cometa Halley, Tempel 2 presenta una diferencia importante: es considerado un cometa altamente evolucionado.
Una investigación liderada por David Schleicher, publicada en The Astronomical Journal, estima que menos del 1% de su superficie permanece activa, mientras el resto perdió la mayor parte de sus hielos superficiales después de decenas de aproximaciones al Sol.Ese envejecimiento también produce un fenómeno poco común: el cometa gira cada vez más despacio. Las mediciones recopiladas por Schleicher y su equipo indican que su período de rotación ronda las 8,9 horas, pero continúa aumentando lentamente porque un potente chorro de gas y polvo, ubicado cerca de uno de sus polos, actúa como un pequeño freno natural.
Ese efecto modifica gradualmente la velocidad con la que gira sobre su eje.La actividad del cometa tampoco es uniforme. Un estudio de Tomasz Szutowicz, presentado durante la conferencia científica Asteroids, Comets, Meteors de 2012, señala que la mayor parte del material expulsado proviene de un único chorro cercano a uno de sus polos, el cual domina casi toda la actividad observada cuando el cometa se aproxima al Sol.Los análisis espectroscópicos también han identificado agua, metanol, amoníaco, etano y cianuro de hidrógeno entre los gases que libera.
Investigaciones publicadas en las revistas Icarus y Astronomy & Astrophysics concluyen que la composición química del cometa sugiere que parte de sus hielos se formó en regiones relativamente cálidas del disco de material que dio origen al Sistema Solar hace unos 4.600 millones de años.La visita de Tempel 2 coincidirá asimismo con uno de los mejores momentos del año para observar la Vía Láctea. La NASA explica que las noches cercanas a la Luna nueva permitirán apreciar con mayor facilidad la banda brillante de nuestra galaxia desde sitios oscuros, especialmente hacia las constelaciones de Escorpio y Sagitario.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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