Las celebraciones del Mundial 2026 han dejado momentos inolvidables dentro y fuera de las canchas. Entre ellos destaca "Quiere volar", un festejo que nació de forma espontánea entre aficionados mexicanos y que, en pocos días, se convirtió en un fenómeno viral replicado por miles de personas.

Aunque representa la euforia que rodea los triunfos de la Selección Mexicana, también abrió un debate sobre los riesgos que implica esta práctica. El futbol mexicano cuenta con varios cánticos tradicionales; no obstante, "Quiere volar" no forma parte de ese repertorio.

Su origen fue completamente espontáneo. La dinámica consiste en que varias personas rodean a un aficionado y comienzan a corear: "¡Quiere volar, quiere volar!".

Una vez que el grupo se coordina, levantan a la persona y la lanzan varias veces al aire, mientras el resto celebra y graba el momento. El festejo inició después de la victoria de México ante Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial 2026.

Conforme avanzó el torneo, las publicaciones en TikTok, Instagram, Facebook y X multiplicaron su alcance hasta convertirlo en una de las tendencias más reconocibles entre los aficionados. Asimismo, el canto no se limitó a la Ciudad de México.

También llegó a distintos puntos de reunión de los aficionados, como el FIFA Fan Festival de Guadalajara, donde miles de asistentes comenzaron a repetir la dinámica durante el medio tiempo y después de cada anotación del Tricolor. La popularidad del festejo también alcanzó la televisión.

Diversos programas de entretenimiento se sumaron a la tendencia y demostraron que el fenómeno ya había trascendido el ámbito deportivo. Uno de los casos más comentados sucedió en Sale el Sol, donde el periodista Gustavo Adolfo Infante fue sorprendido por el equipo de producción con un "Quiere volar" durante una transmisión en vivo.

La facilidad para replicar la dinámica explica buena parte de su éxito. No requiere organización previa, cualquier grupo puede realizarla y el resultado suele convertirse en un video atractivo para las redes sociales, donde este tipo de contenido suele alcanzar gran difusión.

Aunque no existe un creador identificado, el festejo inició a popularizarse durante los primeros días del Mundial 2026, especialmente después de las victorias de la Selección Mexicana. Las primeras grabaciones mostraban pequeños grupos de aficionados que recreaban una especie de "manteo", una tradición presente desde hace décadas en celebraciones deportivas y conciertos.

No obstante, el coro de "Quiere volar" terminó por darle una identidad propia que rápidamente fue adoptada por miles de personas. Poco después aparecieron videos en los que turistas extranjeros aceptaban "volar" entre aficionados mexicanos, una imagen que terminó por representar el ambiente festivo que vive el país durante la Copa del Mundo.

Ese contraste entre la euforia colectiva y las recomendaciones de las autoridades convirtió al "Quiere volar" en uno de los temas más comentados del Mundial 2026, tanto por su impacto en redes sociales como por el debate que abrió sobre los límites entre la diversión y la seguridad. El crecimiento del "Quiere volar" también encendió las alertas entre las autoridades sanitarias y de Protección Civil, luego de que comenzaran a registrarse accidentes durante los festejos por los partidos de la Selección Mexicana.

La Secretaría de Salud de la Ciudad de México lanzó una campaña preventiva para desalentar esta práctica al considerar que representa un riesgo importante para quienes participan. La dependencia explicó que las personas que levantan a los participantes pueden sufrir: Mientras tanto, quienes son lanzados al aire pueden presentar: Como parte de la estrategia, las autoridades difundieron el mensaje: "Mejor que vuelen los goles, no las personas", acompañado de recomendaciones para celebrar de manera responsable durante los partidos del Mundial.

La advertencia no surgió únicamente como una medida preventiva. En redes sociales ya circulan videos de accidentes relacionados con esta dinámica.

La mayoría muestra caídas ocasionadas porque quienes cargaban a la persona perdieron la coordinación o dejaron de sostenerla antes de que descendiera. El principal peligro radica en la falta de coordinación entre quienes participan.

En espacios con miles de personas, el consumo de alcohol y la euforia colectiva incrementan las posibilidades de sufrir un accidente. Pese a las advertencias, el "Quiere volar" continúa presente en distintos puntos de reunión de aficionados.

Esto ha generado un debate entre quienes defienden el festejo como una expresión de alegría colectiva y quienes consideran que los riesgos superan la diversión. Cada Copa del Mundo deja imágenes que permanecen en la memoria colectiva mucho después del silbatazo final.

En México, el "Quiere volar" ya ocupa un lugar entre esas postales que retratan la pasión con la que la afición vive el futbol. Su rápida expansión demuestra el poder de las redes sociales para transformar un momento espontáneo en un fenómeno internacional capaz de involucrar a aficionados, conductores de televisión, influencers e incluso visitantes extranjeros.