PLOTTIER.— La Municipalidad de Plottier puso en marcha un proceso de auditoría interna para establecer de modo fehaciente e inequívoco el cuadro de situación (financiera y administrativa) en que se encontraba la comuna hasta el 30 de abril, cuando -el desde entonces exintendente Luis Bertolini presentó su renuncia. Lo hizo mientras era objeto de una investigación judicial por presuntos hechos de corrupción (que, de hecho, sigue su curso).

La auditoría aún está en marcha y se entiende que sería presentada de forma oficial por el Municipio. No obstante, este fin de semana se conoció un informe preliminar que da cuenta de una gestión caótica que se encaminaba, al parecer, hacia el colapso.

Los auditores encontraron irregularidades administrativas, contrataciones directas imposibles de justificar, gastos públicos que no estaban debidamente autorizados, personal de planta permanente que no prestaba servicios en sus sectores, ausencia de planificación y falta de respuesta a las demandas de los vecinos. La totalidad de los legajos estaba sin digitalizar.

Había 200 agentes con bonificaciones irregulares (es decir, que cobraban sumas que no debían haber cobrado), jefes que no tenían personal a cargo y contratados con excesos de horas laborales (más allá de las legalmente permitidas) debido a la presunta inacción de quienes no asumían sus responsabilidades. La crisis era de tal magnitud que el municipio apenas podía afrontar el 3,95% de sus compromisos de corto plazo.

El informe preliminar deja ver que, al parecer, el municipio agonizaba y los vecinos lo padecían. La pesada herencia que dejó Bertolini Bertolini se fue dejando luego de de sí una pesada herencia que incluía, por ejemplo, una deuda de $2.407.334.650 con la Municipalidad de Neuquén por el tratamiento y la disposición final de los residuos domiciliarios de Plottier en el Complejo Ambiental Neuquén (CAN).

Desde noviembre de 2025, el municipio escondió la basura bajo la alfombra y puso en riesgo la continuidad del servicio. La actual gestión firmó un acta acuerdo con la Municipalidad de Neuquén, para salir del paso y trazar estrategias.

Pero la disposición final no era el único problema; nada de eso, los camiones recolectores no tenían el mantenimiento adecuado y eso decantaba en una la mala prestación de servicio, cuya consecuencia natural era la acumulación de desperdicios en las calles. El cóctel se complementaba con la desorganización de las frecuencias y del trabajo de los recolectores.

La situación era un caos. Y la ciudad, también.

Esa improvisación crónica e institucionalizada tenía su correlato en la pavimentación de calles sin estudios previos, lo que derivaba indefectible en riesgos de inundaciones o al menos de anegamientos. Se contrataron cuadrillas cuya “capacidad” dejó materia para el análisis; y no se organizaron los trabajos de bacheo.

Todo era espasmódico, en el mejor de los casos. En otros, el trabajo directamente no se realizaba.

La auditoría también detectó una deuda de $270.815.530 con la ART, acumulada desde 2024. Esa situación comprometía la cobertura de cientos de trabajadores municipales ante accidentes laborales, problema que quedó resuelto a partir de un convenio de pago en 16 cuotas que suscribió el actual gobierno municipal.

En materia de proveedores, Bertolini dejó una deuda superior a $4.176 millones, lo que hizo que infinidad de comercios y empresas locales, que en definitiva son vecinos de Plottier, padecieran meses sin cobrar por los servicios prestados. No obstante, en medio de todo eso hubo contrataciones directas, sin justificación alguna o con justificaciones que no resultan razonables.

Ñoquis y deudas por doquier Asimismo de las deudas con los sindicatos (ni siquiera transfirió retenciones sindicales que habían sido descontadas de los haberes de los trabajadores) y del pago del aguinaldo con anticipo de regalías, los auditores constataron que, de los 775 agentes de planta permanente, 123 no prestaban servicios efectivos por encontrarse con licencias prolongadas por enfermedad, licencias gremiales o a disposición. Según el informe preliminar, la deuda por alquiler de vehículos acumulada hasta el 30 de abril de 2026 asciende a $328.073.556.

Los contratos que originaron esas obligaciones fueron y son objeto de un pormenorizado análisis para establecer sin esas contrataciones se ajustan a las normas y la razonabilidad que requieren. Respecto del parque automotor municipal, lo que hasta el momento pudo establecerse es que había vehículos fuera de servicio y maquinaria sin mantenimiento, lo cual había decantado en una capacidad operativa reducida que resultaba a todas luces insuficiente para hacerles frente a las necesidades cotidianas de la ciudad.

Lo de los camiones y máquinas municipales es fundamental, ya que se sin un parque adecuado se multiplican los alquileres o se desatienden los trabajos de mantenimiento y los que terminan padeciendo esa situación son los vecinos de los diferentes barrios. Eso sucedió y se fue profundizando hasta la semana misma de la renuncia de Bertolini.

Muchas causas contra el municipio Las causas judiciales contra el municipio son otro de los problemas que se detectaron hasta el momento. El informe preliminar pudo dar cuenta de un elevado número de causas judiciales en las que la Municipalidad es parte demandada.

Todas ellas fueron iniciadas durante gestiones anteriores. Cada uno de esos expedientes representa potenciales obligaciones económicas para el Municipio y compromete recursos públicos que podrían destinarse a servicios para los vecinos.

Los equipos legales analizan en la actualidad cada caso. En ese sentido, se espera que toda la documentación relevada sea puesta a disposición de la justicia cuando corresponda.

Para eso sirven las auditorías. Del mismo modo, se identificaron importantes observaciones en la ejecución de obras públicas iniciadas durante los años 2024 y 2025.

Entre las principales irregularidades relevadas (y al parecer constatadas de modo fehaciente) figuran obras suspendidas y demoras en la emisión de certificaciones. También se detectaron diferencias entre el avance físico y el avance financiero informado.

En otras palabras, los auditores dieron por acreditada la existencia de diferencias entre el pago realizado por el municipio y la contraprestación en el avance de las obras. Uno de los hallazgos más relevantes corresponde a obras en las que los contratistas manifestaron no haber percibido anticipos financieros que, según la documentación administrativa, figuraban como abonados.

Hasta ahora, la auditoría detectó la ejecución de partidas presupuestarias por $143.432.480 por encima de los montos autorizados por el Concejo Deliberante; asimismo de las mencionadas deudas por alquiler de vehículos y deterioro del parque automotor. Se entiende que Bertolini dejó tierra arrasada.