El resultado con Cabo Verde disparó muchas opiniones. Desde la angustia desde las dudas desde el convencimiento.

Y yo prefiero pararme ahí porque creo que Argentina juega y sigue jugando a lo mismo. Es un equipo que apuesta a la posesión a partir de sus volantes y es normal que desde esa tenencia y con Messi como eje aparezcan los chispazos y el cambio de ritmo.

Para mí este resultado ajustado estaba dentro de lo previsible. Miren lo que les pasó a otras selecciones históricas: a Inglaterra le costó muchísimo ganarle al Congo y a Brasil eliminar a Japón.

Este Mundial no perdona a nadie. Por eso digo: no hay que volverse locos.

Hay que aceptar que también es bueno sufrir en el fútbol. Recordemos el Mundial pasado: Argentina lo arrancó mal y terminó jugando una de las mejores finales de todos los tiempos.Ahora bien claramente hay cosas para mejorar.

Sobre todo en cómo interpretar determinados momentos del partido. Cabo Verde generó situaciones que ya sabíamos que podían aparecer y en los 90 minutos la única que tuvo la convirtió.

A partir del suplementario apareció el nerviosismo. Y creo que en el alargue la Selección no se cayó desde lo físico como dicen algunos sino desde lo mental.

A los jugadores se les fueron metiendo en la cabeza escenarios negativos que podían darse. Pero al final se pudo resolver y el equipo sigue en carrera.El partido de paso unió a los tres Martínez de la Selección Argentina en circunstancias diferentes: algunas complicaciones para uno y muchos elogios para los otros dos.

El Dibu volvió a hacer lo que nos tiene acostumbrados: tuvo dos o tres atajadas muy buenas en momentos clave. Lisandro hizo un partido de jerarquía.

Y no hablo solo de la marca o de la posición. Hablo también de la capacidad para meter ese pase sensacional a Messi.

Siempre encuentra un pase entre líneas una pelota bien jugada. Los que seguimos la liga inglesa conocemos su capacidad y el jugador que es.

Más allá de su baja estatura es un formidable saltador. Se parece bastante para mí a lo que era Daniel Passarella. on Lautaro es distinto.

El hecho de no hacer goles y tocar pocas pelotas es un poco condenatorio lo entiendo. Pero hay que tener en cuenta que la manera de jugar hoy no lo favorece.Hay que estar tranquilos.

Hay cosas para corregir sí pero lo importante está. Y repito: sufrir nunca fue un problema cuando se consigue el objetivo.