En cuestión de una semana, Iván Cepeda cambió su tono frente a la victoria de Abelardo de la Espriella como nuevo presidente de los colombianos. Pasó de la aceptación plena de los resultados a decir que llamará a una “desobediencia civil pacífica” si el mandatario electo no renuncia a su ciudadanía estadounidense, aclara si fue colaborador de agencias de seguridad de dicho país y se compromete a no extraditar al presidente Gustavo Petro en caso de que lo soliciten en extradición.

La determinación ha causado polémica y dudas en la misma izquierda. EL TIEMPO pudo hablar con distintas figuras de la izquierda que expresaron su sorpresa ante lo dicho por Cepeda, pues les llamó la atención el contraste frente a lo que había dicho el excandidato y senador al reconocer el resultado luego de los escrutinios y ahora el llamado a desconocer la autoridad presidencial.

En cambio, otros afines a Cepeda destacaron la determinación y aseguraron que “lo uno no contradice lo otro”. Esta posición fue defendida por el representante Gabriel Becerra, que fue uno de los responsables de la campaña presidencial de la izquierda. “Es una postura coherente con las ideas del Pacto de defender la soberanía, la justicia, las garantías políticas”, añadió.

La saliente senadora María José Pizarro fue otra de las que defendió la medida y afirmó que se trata de una postura que en la historia ya ha tenido muestras de efectividad, como la resistencia pacífica de Mahatma Gandhi, Martin Luther King y otros ejemplos. “No es lo que han dicho los expertos”, indicó la que fue jefa de Debate de Cepeda, que en todo momento hizo énfasis en que serían una serie de acciones pacíficas. No obstante, uno de los mayores cuestionamientos hechos al excandidato presidencial es la forma en que se ejecutaría dicha desobediencia y el objetivo con este llamado a no reconocer la legitimidad del que se impuso en la segunda vuelta presidencial.

Para el experto en comunicación política Juan Sebastián Delgado, Cepeda está cayendo en una “incoherencia”, debido a que en un primer momento reconoció la victoria, pero ahora hace un llamado a la desobediencia civil. “Está en su derecho de hacerlo”, advirtió el experto, pero al mismo tiempo indicó que hasta sus mismos votantes han dejado saber sus molestias con la postura contradictoria de una semana a otra. No está muy claro el cambio de parecer, “solo lo sabe Cepeda y deben preguntarle a él”, comentó la senadora Pizarro.

No obstante, para algunos se trata de una propuesta que tendría su gestación en la cabeza del presidente Gustavo Petro, pues se dio a conocer días después de la visita oficial del senador Cepeda a la Casa de Nariño, espacio en el que el excandidato indicó al todavía Presidente como cabeza de la oposición. Por eso se ha leído el llamado como un intento de las figuras de oposición, comenzando por el propio presidente Petro pasando por Iván Cepeda, como una forma de posicionarse en la conversación política más allá de la coyuntura electoral y así comenzar a pensar en los procesos democráticos de las regionales del 2027 y las presidenciales y legislativas de 2030. “La desobediencia civil, si bien es una figura que ha sido reconocida por la misma Corte Constitucional, en estos momentos es una herramienta política que está usando la oposición al gobierno de De la Espriella para anunciar lo que serán 4 años de una oposición por fuera de los cauces normales, comenzando por el desconocimiento de la legitimidad del Gobierno que ellos acusan”, indicó el columnista de este diario, Gabriel Cifuentes.

Para Cifuentes es claro que hay un intento por posicionarse por parte de Iván Cepeda como referente de la izquierda, pero puede llegar a ser contraproducente: “El llamado a la desobediencia civil es una estrategia política, delirante desde un punto de vista jurídico y peligrosa desde un punto de vista político”. Precisamente está la gira que inició este sábado en Cali y en la que busca recorrer los municipios donde tuvo mayor votación como forma de agradecimiento.

Está buscando mantener el fervor de las urnas. No obstante, Cifuentes agregó que ambas posturas pueden ser contraproducentes: “Corre el riesgo de dividir a la izquierda y de darle razón a la derecha reaccionaria frente a sus reservas sobre esa facción del progresismo que la apoya, tildándolo de antidemocrática”.

Precisamente algunos sectores de izquierda que apoyaron a Cepeda vieron con recelo el anuncio. Jennifer Pedraza reconoció que sería deseable que De la Espriella renunciara a su nacionalidad estadounidense –una condición que no lo afecta para gobernar según la Constitución–, pero al mismo tiempo declaró: “¿Es esto motivo para desconocer su elección y llamar a la desobediencia?

No, porque ganó las elecciones y el mandato democrático se respeta. Menos sentido tiene después de haber reconocido la victoria de Abelardo de la Espriella, Iván Cepeda”.

Para los contrarios al gobierno Petro, el tema va más allá y ha despertado temores. Aseguran que es un intento por tratar de crear un clima similar al del estallido social de 2021. “Por fin se quitó la máscara de demócrata que remarcó durante toda la campaña y mostró su verdadera cara.

El llamado a la desobediencia civil de Cepeda no es otra cosa que un mecanismo de extorsión, es una ordenanza a su primera línea para generar un estallido social 2.0”, indicó Enrique Gómez, líder de Salvación Nacional, partido que sacó cinco curules a nombre del abelardismo. No obstante, Alejandro Chala, analista político, expuso en sus redes sociales las dificultades que implica forzar un fenómeno de movilización popular: “El problema de la idea de ‘desobediencia civil’ propuesta por Iván Cepeda (que no es ilegal y tiene conceptos de la Corte Constitucional) es que es una propuesta que busca, como lo quisieron las marchas a favor del gobierno Petro entre 2022 y 2025, generar las condiciones para una movilización social permanente, sin reconocer que esas movilizaciones son espontáneas y autónomas”.

No obstante, a pesar de que se advierte que no es fácil la transferencia del malestar a las calles, el tema ha generado polémicas, sobre todo al llegar justo en las mismas fechas en las que una militante del Partido Comunista fue captada en video asegurando que hay que hacer “invivible el país” a Abelardo de la Espriella. Los temores de un estallido social desde el día uno han cobrado fuerza ante la coincidencia, sobre todo ante una postura de la izquierda de apostarle a las calles apenas llegue De la Espriella al poder.

Por otro lado, opositores al saliente gobierno han puesto sobre la mesa la duda de si el anuncio de Cepeda no estará relacionado con posibles casos contra Gustavo Petro en Estados Unidos; incluso ponen como ejemplo el cabildeo a nombre propio que hizo el saliente presidente a Donald Trump para que lo saquen de la lista de la Ofac. Señalan que sería un intento por presionar cualquier medida, sobre todo cuando el mandatario electo ha dicho que no le temblaría la mano para extraditar a su antecesor.

Pero, al mismo tiiempo han expresado dudas sobre el objetivo de incluir la no extradición del actual mandatario en una discusión con el electo, cuando en la actualidad no se conocen procesos contra Petro que hagan pensar que pudiese ser solicitado. JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADO Redacción política