Colombia se clasificó como líder del grupo K por encima de Portugal, superó con gran autoridad a Ghana y va por Suiza con niveles individuales enormes y el ánimo por las nubes. Estas son las cinco razones para creer en un gran Mundial.

Son muchos los que confiesan que vinieron a ver a James y Díaz, pero acabaron disfrutando al goleador Daniel Muñoz (2), al desbordante novato Gustavo Puerta (desplazó a Ríos), a un impactante Dávinson Sánchez que anda en un nivel notable y por supuesto, a Jhon Arias, el que parece no tener altibajos: siempre aparece por sorpresa, siempre sacrificado, siempre comprometido. Por fin no están ganando los caudillos, sino los obreros, el carro lo están tirando varios que llegaron como actores secundarios y retan a figuras que saben que aún están en deuda.

Qué importante es cuando recibe el respaldo del entrenador a través de un plan, un libreto claro y coherente, y una puesta en escena sin mancha. Así ha manejado Néstor Lorenzo el recurso del que dispone en el Mundial, dosificando (Muñoz, goleador, fue suplente contra Portugal), alternando (Mojica por Machado) y apoyando en público y, seguro también en privado, cuando pasan cosas como que Luis Díaz no recibe críticas.

Su lectura del juego ha vuelto a ser tan oportuna y acertada que fue definitiva para llegar a octavos de final. Pocos se explican cómo en México, en Miami y ahora en Kansas es prácticamente local.

Más de 60.000 personas están viajando a las distintas y distantes sedes de este Mundial como una peregrinación, y varios analistas los destacan como la afición más fiel en la competencia. Apoyan sin importar si la jugada es buena o si se comete un error, se rinden a los que son descollantes e impulsan a quienes aún deben dar la milla extra.

Pocos dan crédito a una afición tan volcada a los suyos, que desde el himno nacional hace toda la diferencia. Ganar sin la mejor versión de James y Luis Díaz es un mérito enorme.

Antes del debut contra Uzbekistán, era el mejor extremo por izquierda de Europa, el temible Luis Díaz, el protagonista. Y cumplió, pero después ajustó tres partidos sin anotar y eso desconcierta.

James acusó gripa y aún se espera una chispa de su genialidad. La buena noticia es que, aún sin esa mejor versión de los dos más talentosos de la nómina, otros han acudido al rescate, jugando de manera más colectiva y hasta cubriendo sus espaldas mientras llega el momento de inspiración que el mundo conoce y tanto respeta.

A diferencia de otros momentos, en mundiales y en eliminatorias, la brecha entre titulares y suplentes es, felizmente, mínima. Aquellos que van desde los himnos temen que los que vienen atrás los desplacen y el Mundial se les vuelva anecdótico.

Por eso rinden a tope y elevan, en consecuencia, el nivel general del grupo. En la Copa América se cansaron los referentes contra Argentina y ningún suplente hizo diferencia.

Ahora uno hasta le arrebató su lugar al titular (Puerta a Ríos). Eso hace que en todas las posiciones pueda pasar y que cada uno de los 26 se mate por estar.

JENNY GÁMEZ Editora de DEPORTES Enviada especial (Kansas City)