Hace 40 días sucedió algo insólito. Agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) entraron en la Dirección General de la Guardia Civil por orden del juez Santiago Pedraz en busca de varios documentos.

Querían la relación pormenorizada de algunas personas que habían accedido a las dependencias del cuerpo porque sospechaban que la exmilitante socialista Leire Díez —acusada ahora de trabajos de fontanería para el PSOE e investigada por intentar torpedear causas judiciales—, entre otros, se había reunido con la directora del Instituto Armado, Mercedes González. Buscaban también los expedientes administrativos que se hubieran realizado contra miembros de la propia UCO desde el 1 de enero de 2024 hasta ese 27 de mayo de 2025.

Esto último sí lo encontraron, en concreto, tres informaciones reservadas (investigaciones internas que pueden desembocar en la apertura de expedientes disciplinarios). Según el sumario, no hallaron ninguna entrada de Díez a la sede principal del cuerpo.

Mercedes González terminó reconociendo que se había tomado dos cafés (o dos tés, en su caso) con Leire Díez entre septiembre de 2024 y abril de 2025, a pesar de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, había negado en una versión inicial cualquier tipo de cita entre ambas. Seguir leyendo