Un país se consolidó como el principal destino de los costarricenses que buscan protección internacional. Más de siete de cada diez solicitudes de refugio o asilo presentadas por ciudadanos de Costa Rica se tramitan ante las autoridades estadounidenses, pese al endurecimiento de las políticas migratorias y las crecientes restricciones para acceder a ese sistema.

Los datos muestran que, mientras aumentan las peticiones de costarricenses en EE. UU., el proceso para obtener protección se ha vuelto cada vez más complejo.Los datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) demuestran que, en 2022, por primera vez, las solicitudes de refugio presentadas por costarricenses superaron la barrera de las 1.000, al alcanzar 1.279 casos.

Desde entonces, la cifra nunca volvió a bajar de ese umbral. El crecimiento continuó durante los años siguientes hasta alcanzar un récord de 2.381 solicitudes en 2024.

Aunque en 2025 el total descendió a 1.820, el volumen creció un 127,5% al registrado apenas un lustro atrás.Cabe subrayar que Estados Unidos absorbe de manera sostenida más del 70% de solicitudes. En el último año analizado (2025), de las 1.820 peticiones presentadas por costarricenses, 1.348 se dieron ante las autoridades estadounidenses; es decir, tres de cada cuatro solicitantes pidieron el mismo destino.

En 2015 hubo 213 solicitantes de refugio totales. Osea, en una década, aumentaron más de ocho veces las solicitudes (un 754%).¿Quiénes son estas personas?

La compleja realidad es que son fantasmas estadísticos. No hay rostros en los aeropuertos ni caravanas en las fronteras...

Los ticos que solicitan salir lo hacen en silencio, envueltos por la confidencialidad de un sistema internacional que los protege, pero que también los vuelve invisibles para el país que dejan atrás.A diferencia de las solicitudes de refugio que recibe Costa Rica, las peticiones que presentan los costarricenses en otros países transcurren prácticamente fuera del radar de las instituciones nacionales.Ninguna entidad consultada para este reportaje pudo explicar cuáles son las razones que están llevando a miles de ciudadanos a solicitar protección internacional en el extranjero. Una fuente con amplio conocimiento del funcionamiento del sistema internacional de protección (quien pidió anonimato), explica que las razones que dan los solicitantes únicamente las conoce el país donde presentan la petición.“Esa información se recoge durante la entrevista de elegibilidad, un procedimiento estrictamente confidencial en el que el solicitante debe demostrar por qué teme regresar a su país”, explica.La fuente también subraya que obtener el reconocimiento como refugiado no es sencillo para un ciudadano costarricense.

La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados establece que una persona debe demostrar un temor fundado de persecución por motivos específicos, como raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas o pertenencia a un determinado grupo social, asimismo de aportar “elementos objetivos y subjetivos” que sustenten ese temor.“En el caso de Costa Rica no es algo tan evidente como ocurre en países que atraviesan guerras o crisis humanitarias. Si alguien viene de Sudán, el contexto es guerra; si viene de Haití, hay pandillas.

En Costa Rica es mucho más difícil sostener un caso de ese tipo”, explicó.Asimismo, recientemente se han dado modificaciones en la política migratoria de Estados Unidos.Durante la administración de Joe Biden, el acceso al sistema de asilo quedó condicionado, en gran medida, al uso de la aplicación CBP One, mediante la cual los solicitantes debían obtener una cita en línea para presentarse en un puesto.Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca se eliminó el CBP One, se cancelaron miles de citas que ya habían sido asignadas y se suspendió el acceso al asilo para la mayoría de las personas que ingresaran irregularmente por la frontera sur, medidas que han sido críticas por parte de organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch. Asimismo, el pasado 26 de junio, la Corte Suprema de Estados Unidos resolvió que los inmigrantes que permanecen del lado mexicano de la frontera no tienen derecho a solicitar asilo ni a ser procesados por autoridades migratorias hasta que crucen físicamente a territorio estadounidense.La abogada especialista en derecho migratorio Kathia Quirós explicó al medio Telemundo que los agentes fronterizos podrán rechazar solicitudes de asilo en la frontera, por lo que únicamente quienes logren ingresar al país podrán iniciar formalmente ese proceso.Por su parte, la jueza de la Corte Suprema estadounidense Sonia Sotomayor advirtió que la decisión permitiría a los agentes fronterizos negar el acceso al procedimiento de asilo incluso a personas que enfrentan un riesgo real de persecución o muerte si son devueltas a su país de origen. “Las consecuencias de la decisión de hoy son predecibles: más personas morirán”, expresó en su momento.Al cierre de 2025, las cortes de inmigración en Estados Unidos acumulaban más de 2,4 millones de solicitudes de asilo pendientes de resolución.