Estados Unidos celebra sus 250 años marcado por la polarización

En Filadelfia de 1776, los hombres reunidos para firmar la Declaración de Independencia ya estaban divididos, pues discrepaban sobre la estrategia, la forma de gobierno e incluso acerca de los riesgos que estaban asumiendo. Algunos temían que la rebelión trajera la ruina.
Otros creían que la independencia era el único camino.A pesar de las intensas rivalidades de Thomas Jefferson con Alexander Hamilton, y de los debates entre John Adams, James Madison y Benjamin Franklin, los padres fundadores estamparon sus nombres en un solo documento que proclamaba una idea radical: una nación puede surgir del desacuerdo y aun así perdurar. Las primeras palabras del documento fundacional: “Nosotros, el pueblo de Estados Unidos…” reflejaron un concepto revolucionario: que el poder del gobierno proviene de la población, no de un rey ni de una élite, y existe porque los ciudadanos lo legitiman.
El país se funda en la soberanía popular.Pero algunos historiadores creen que la independencia no puede verse sólo como un choque entre la libertad y la tiranía colonial británica, pues algunos protagonistas tenían ambiciones personales. George Washington, quien no firmó la Declaración, poseía tierras, y Jefferson era incluso dueño de esclavos.“Tendemos a pensar en la revolución como un rechazo al imperio.
Pero también se trató de reinventar el imperio bajo una nueva bandera”, sostiene el historiador Lawrence Hatter.Dos siglos y medioDoscientos cincuenta años después, Estados Unidos celebra su 250 aniversario en medio de polarización política, tensiones culturales y una profunda desconfianza entre visiones contrapuestas de su futuro.Una reciente encuesta del Museo Histórico de Nueva York encontró que 42 por ciento de los estadunidenses cree que la nación está “irremediablemente dividida” y que nunca se unirá. Otro 45 por ciento piensa que la nación atraviesa un momento difícil y que las cosas mejorarán.
El 13 por ciento restante se muestra pesimista sobre la situación que el país vivirá en 10 años.Los paralelismos son llamativos, no porque las circunstancias sean idénticas, sino porque la división nunca ha sido ajena al experimento estadunidense. De hecho, ha sido una de sus condiciones más constantes, según historiadores.“Los ideales que celebramos son reales, pero también son aspiraciones.
El reto consiste en responsabilizarnos de nosotros mismos, como a nuestro país de cumplirlos”, sostiene Hatter. Antes de la independencia, las 13 colonias compartían un alto descontento con el dominio británico.
Sus economías eran distintas: los pueblos mercantiles de Nueva Inglaterra funcionaban con una lógica diferente a la de las plantaciones del sur o los asentamientos agrícolas de las colonias centrales. Las tradiciones religiosas variaban, al igual que las culturas políticas.
Lo que finalmente las unió fueron las necesidades y una voluntad común de debatir.John Adams advirtió que la nueva nación enfrentaría conflictos internos constantes. Hamilton y Jefferson, arquitectos de la república, discrepaban sobre el gobierno y la economía.
Su rivalidad creó los primeros partidos. Aun así, los fundadores diseñaron mecanismos para gestionar el desacuerdo, no eliminarlo.
La Constitución de 1787 fue producto de intensos debates sobre representación y poder. Desafíos estadunidensesLa Guerra Civil casi destruye la unión.
En el siglo XIX, las disputas sobre la esclavitud, los derechos de los estados y el futuro del país en expansión desembocaron en un conflicto armado que costó más de 600 mil vidas.La reconstrucción, aunque incompleta, reafirmó la idea de que Estados Unidos debía seguir siendo una sola entidad política. Las décadas posteriores trajeron nuevas formas de división: las luchas laborales de la era industrial, las tensiones ideológicas de la Guerra Fría y las convulsiones sociales y la guerra de Vietnam.En la década de 1960, las protestas llenaban las calles y los asesinatos políticos sacudían la confianza pública.
En los años setenta, el escándalo de Watergate erosionó la confianza en las instituciones. A comienzos del siglo XXI surgieron nuevas formas de polarización alimentadas por los medios digitales, las crecientes desigualdades económicas y las diferencias culturales.Expertos creen que la historia de EU se ha distinguido no por la ausencia de división, sino por la persistencia de instituciones capaces de contenerla.El federalismo, la separación de poderes y una sólida tradición de gobierno local han permitido que distintas visiones de EU coexistan.
Hacia adelanteA 250 años de su independencia, Estados Unidos sigue dividido sobre cómo interpretar y aplicar sus ideales fundacionales, según se refleja en las encuestas.Durante este cuarto de siglo, el país ha permanecido como una sola nación no porque su gente siempre haya estado de acuerdo en los temas, sino porque ha continuado en conversación consigo misma, sostiene Hatter.En Filadelfia, antes de la declaración de 1776, la nación debatió sobre su lugar en el mundo.
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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