Un jefe de Gabinete para cuidar lo que hay

CAMPANA.— Bastante antes de que la victoria de octubre saldara por fin la interna del Gobierno en favor de Karina Milei, y cuando la figura del triángulo de hierro servía aún para describir el reparto de poder libertario, Diego Santilli solía estar más cerca de Santiago Caputo que de la secretaria general de la Presidencia. Algunos lo recuerdan incluso con ganas de saltar de Pro a La Libertad Avanza, ímpetu aplacado entonces por el mismo asesor, que lo prefería de aliado externo.
Todo cambió en menos de un año: Santilli sigue en Pro, pero acaba de asumir como jefe de Gabinete y con el respaldo de Karina.Una parábola corta y pronunciada que marca al mismo tiempo el recorrido y los sobresaltos del Gobierno. La derrota en las legislativas bonaerenses del 7 de septiembre, la campaña nacional, la corrida cambiaria, las denuncias contra José Luis Espert, la unción de Santilli para reemplazarlo como candidato y el triunfo que lo encaramó hasta hoy.Santilli es ahora un funcionario decisivo.
El Presidente y su hermana intentarán con él no solo dar vuelta la página después del escándalo de Adorni, sino avanzar en medio de la campaña 2027 con un puñado de proyectos pendientes y una prioridad inmediata: la reforma electoral. Y el propio Caputo, que en algún momento de la crisis llegó a temer que a ese cargo fuera alguno de los Menem, le valora también el talento para la negociación con distintos sectores.
Dice que “sabe de política” y que es varias veces mejor que Adorni.En el establishment económico también celebran. “Es un tipo que entiende todo y que el sistema quiere cuidar”, lo definieron en una empresa de servicios públicos. La designación de un conciliador no indica no obstante que los Milei hayan cambiado de estilo.
El Presidente la interpreta incluso como signo de fortaleza y nadie lo imagina delegando o resignando poder. La reunión de Karina con diputados y senadores del miércoles, por ejemplo, pareció un mensaje para todos, incluida Patricia Bullrich: la estrategia legislativa se ejercerá a partir de ahora desde la Casa Rosada.Nada ha cambiado, y eso volverá a afectar también la relación del Gobierno con Pro, que no ha definido aún si tendrá un candidato presidencial propio y menos si será Macri.
La mayor parte de los libertarios descarta al expresidente. Hace tiempo que Santiago Caputo le transmite a Milei la íntima convicción de que, incluso si esta administración no fuera exitosa, el electorado elegiría en 2027 nombres nuevos: ni Macri ni Cristina Kirchner estarán entonces en carrera porque hay cuestiones que han cambiado para siempre.Macri no lo tiene resuelto todavía.
En su entorno dicen que sabe que no está por ahora en condiciones de ganar, pero sí que existe un espacio electoral vacante desde el que podría negociar armados territoriales. En la provincia y en la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo.
Tal vez el líder de Pro dé una pista esta noche en la casa del Kun Agüero en Miami, si es que acepta la invitación a un asado de amplia convocatoria para el que ya se encargaron cuatro cortes del mejor Black Angus Certificado: ojo de bife, vacío, entraña y bife de chorizo.El entendimiento entre Pro y el Gobierno es relevante para la reforma electoral y para la conformación de un objetivo común en la provincia de Buenos Aires, donde no hay balotaje y, por lo tanto, alcanza un voto para volver a dejar el distrito en manos del peronismo. Son electorados muy parecidos.
Un reciente relevamiento cualitativo de nubes de palabras de la consultora TresPuntoCero, de Shila Vilker, muestra conceptos similares al momento de calificar candidatos de todo el espectro electoral, con un matiz: quienes votaron a Patricia Bullrich en la primera vuelta de 2023, los de Pro, son más benévolos para definir a Milei que quienes lo hicieron por La Libertad Avanza para describir a Macri. “Esperanza, loco, genio, coraje, corrupción, honestidad, demente, honesto, desquiciado”, dicen los de Pro de Milei. “Honesto, tibio, bueno, débil, ladrón, gato, cobarde, mentiroso, tonto”, contestan los de La Libertad Avanza sobre Macri.Lo que sí está bien nítido es que el factor transparencia empieza a incidir en el paisaje. Más allá de la paciencia que le viene teniendo al ajuste una parte importante del electorado que votó a Milei en aquella segunda vuelta frente a Massa, no todo dependerá de la economía.
Se explica desde esa óptica el esmero de algunos libertarios en contrastar la causa judicial de Adorni con las valijas de la casa de Insaurralde en San Vicente. No solo del Gobierno, en realidad: las grabaciones de Jesica Cirio son tan elocuentes e indignantes para cualquier contribuyente que bien podrían también distraer la atención de asuntos más gravosos como las causas de las coimas a cambio de permisos para importar o las compras de dólares del Banco Central.Por eso es tan difícil elaborar una teoría acerca de quién decidió difundirlas o, antes en la trama, qué fue exactamente lo que llevó a la modelo a tomar esas imágenes que después alguien le arrebató de la nube o su teléfono.
¿Elías Piccirillo, su exmarido, para negociar su prisión domiciliaria? ¿O Martín Migueles, exsocio con acceso al móvil y las claves de Piccirillo, para venderlos a alguna organización?
Si es cierta, la última versión sobre el precio del video en cuestión, 300.000 dólares, expone la urgencia que representó para los protagonistas el fin de la brecha cambiaria: alguien compró barato en relación con el daño ocasionado a un sistema que venía en absoluta tranquilidad desde septiembre de 2023, cuando Insaurralde renunció a la Jefatura de Gabinete Kicillof.La discusión será en todo caso judicial o mediática, pero no la suficiente para consolidar un rechazo abrumador al pasado. Algo que acaso sí consiga un repunte significativo de la economía, asunto todavía pendiente.
Lo que tiene hasta ahora el Gobierno para ofrecer es el equilibrio fiscal, la caída en la inflación y el riesgo país y el orden en las calles. Aun con escándalos, varias torpezas políticas y un discurso presidencial agresivo, una parte importante de la sociedad le ha tenido a Milei más contemplación que a otros.
La última encuesta de AtlasIntel Bloomberg dio a conocer un nuevo repunte en los indicadores de imagen del Presidente, cuyo desempeño aprueba todavía una minoría, 39,7% de los consultados, pero no tan lejos del umbral que los libertarios imaginan para una primera vuelta. El Gobierno se propone crecer a partir de ese segmento que no se espantó ni con Adorni ni con $LIBRA ni con Andis.
El sistema sabe que siempre se puede estar peor.
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.