La cañería cloacal principal de El Pozo también se reparará con la tecnología de "manga curada"

SANTA FE.— Los eternos y continuos reclamos por desbordes cloacales y olores nauseabundos de vecinos de barrio El Pozo van camino a solucionarse. Este jueves, las autoridades de la empresa Aguas Santafesinas (Assa) junto a las del municipio, anunciaron cuatro obras estratégicas para renovar redes de aguas y cloacas.
Una de ellas, beneficia a ese populoso barrio de Santa Fe que en los últimos tiempos viene sufriendo obstrucciones y roturas frecuentes. “Las cloacas de barrio El Pozo están hechas de asbesto cemento y datan de hace 50 años. Están degradadas con los ácidos de los líquidos cloacales.
Se afinan las paredes de los conductos y se terminan derrumbando, generándose desbordes y obstrucciones. Por eso siempre hay problemas en El Pozo”, amplió Darío Boscarol, vicepresidente de Assa, en diálogo con El Litoral.
La tecnología que se va a usar es la misma que se está implementando para reparar la cloaca máxima de la ciudad a lo largo del bulevar. “En los conductos principales -que tienen 25 a 30 cm de diámetro-, vamos a hacer un envainado interno con manga siliconada que luego se infla y se pega a los bordes internos del conducto y se cura con rayos ultravioleta. Queda un caño dentro del otro caño”, explicó.
Después, en las cañerías cloacales secundarias se procederá con el sistema tradicional, es decir, se abre una zanja y se reemplazan esos caños menores. “La inversión es de unos 600 millones de pesos”, indicó Boscarol, que expresó que se está preparando un segundo llamado a licitación pública de los trabajos dado que al primero se presentó una sola firma que estaba por encima del presupuesto oficial. La autoridad de Assa estimó que “en 45 días o 60, estaríamos comenzando con los trabajos en el barrio El Pozo, con un plazo de 4 a 6 meses”.
Líquidos, hundimientos y olores La obra de refacción vendría a solucionar la situación crítica de los residentes de El Pozo que enfrentan una emergencia sanitaria y de movilidad debido al colapso crónico de colectores cloacales y el hundimiento de la calzada en arterias vitales. La presencia de efluentes en la vía pública derivó en problemas de salud pública y de habitabilidad.
El barrio presenta, asimismo, desafíos particulares debido a su construcción sobre un refulado de arena en zona de bañados, lo que genera un suelo inestable propenso a hundimientos. En los últimos tiempos, El Litoral reflejó varios problemas, que fueron siendo solucionados de forma particular.
Se reportaron desbordes en las manzanas 3, 4, 12, 13 y 18 y el último de ellos en la intersección de Jiménez de Asúa y Aldo Mieli donde “los efluentes cloacales emergían como un río” y se propagaban a lo largo de la calle Alejandro Greca. Lo mismo ocurre cada tanto en las torres.
El barrio El Pozo nació como un emprendimiento de vivienda social promovido por el Municipio a finales de los años ’70 y principios de los ’80, con el objetivo de dar respuesta a la creciente demanda habitacional. Fue inaugurado en 1988.
Su trazo urbano combina casas individuales -de una y dos plantas- y torres de departamentos. En total, alberga unas 1.476 unidades distribuidas en 20 manzanas de casas y 14 torres de 10 pisos cada una.
A lo largo de las décadas, el barrio consolidó una identidad propia: cuenta con servicios como escuela, jardín de infantes y espacios públicos, y mantiene un entramado comunitario activo a través de asociaciones vecinales. Su tipología mixta -casas bajas y edificios altos- y su vocación de vivienda popular lo distinguen como uno de los conjuntos urbanos clave en la historia moderna de Santa Fe.
Información de El Litoral (Santa Fe). Edición y redacción: Noticias Today.
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