Rodrigo Echecopar (FA) tras ofensiva contra Grau: "La mejor autocrítica es presentar el proyecto de ley que reforma nuestro sistema de acusaciones"

Uno de los primeros pasos que dio Nicolás Grau cuando se convirtió en ministro de Hacienda fue fichar a Rodrigo Echecopar (FA) como su jefe de gabinete. Por entonces, el ingeniero comercial de la UC estaba a cargo de la División de Coordinación Interministerial. y desde ese momento lo ha apoyado, incluso estas últimas semanas, cuando el exsecretario de Estado debió sortear una acusación constitucional en su contra.
Echecopar, otrora cabeza de Revolución Democrática, integró el pequeño círculo que ayudó a Grau y, una vez rechazado el libelo, reflexiona sobre el uso de las acusaciones constitucionales, el boom que tuvo esta herramienta en los últimos ocho años -que inició con el FA en la oposición- y la megarreforma del Presidente José Antonio Kast. ¿Esperaban que fuera tan amplio el margen del rechazo?
La acusación partió con alto ruido político, pero terminó absolutamente descartado por su mérito jurídico. El margen de votación fue solamente el último paso de diversos invitados que fueron a la comisión y plantearon que no existía fundamento para esta acusación.
Se reflejó en la más baja votación de una acusación constitucional desde el 90 a la fecha. Eso es un espaldarazo a dos cosas: a las instituciones fiscales y que los problemas fiscales no se van a resolver con acusaciones ni echarle la culpa a terceros, sino por construir acuerdos.
¿Compartían esta contraofensiva de acusar con los mismos argumentos a Quiroz? Cuando uno mira esta AC, a la luz de otras, la mejor comparación es la que se presentó contra Andrés Allamand en los primeros meses del expresidente Boric.
En esa oportunidad, hubo un oficialismo que frenó esa acusación. Pero entiendo que esta idea, de acusar a Quiroz, nunca les gustó… Las acusaciones se deben usar de manera responsable y creo que hoy el proyecto de ley que han presentado los senadores Ibáñez, Cruz-Coke, Balladares, es un paso adelante en mejorar los estándares y asegurar que sea usado como contempla la Constitución y no para venganzas políticas.
¿Hay un aprendizaje en su sector sobre el uso de las acusaciones constitucionales? Yo diría que el mejor reflejo de la posición del FA, de este sector más en general, es que son parlamentarios de este sector los que han presentado un proyecto de ley que reforma nuestro sistema de acusaciones, elevando sus estándares y reduciendo el riesgo de que se utilicen de mala manera.
Para mí ese es el aprendizaje más virtuoso que hay, que no es simplemente una declaración, sino que se convierte en un aprendizaje institucional. ¿Hay algún mea culpa que usted pueda compartir?
Ya lo han hecho figuras como el expresidente Boric. Yo comparto el aprendizaje que se quiere incorporar a través del proyecto de ley que reforma el sistema de acusaciones constitucionales.
Respecto al uso en general, o sea, eso ha sido algo que objetivamente se ha acrecentado en los últimos dos gobiernos. Yo creo que va a tener apoyo esta reforma a las acusaciones constitucionales.
Y más allá de este proyecto, ¿hay alguna autocrítica que comparta? Muchos dirigentes han hecho autocrítica y me parece que está perfecto.
Y la mejor autocrítica es presentar el proyecto de ley que reforma nuestro sistema de acusaciones, que sintetiza el aprendizaje que ha habido respecto a las acusaciones constitucionales en los últimos ocho años. Ya hay figuras de la oposición amenazando con una AC contra Steinert.
Pareciera que al final esto no va a terminar. Uno creería que, después de lo de Grau, iba a bajar la intensidad.
Creo que la acusación debe volver a ser una herramienta de última ratio para los casos extremos en donde se viola la Constitución y sus leyes, no una herramienta tan fácil de recurrir cuando hay diferencias políticas, porque hace que sea una herramienta menos útil. ¿Cómo ha visto estos días el manejo del gobierno por la megarreforma?
El ministro Quiroz intentó mostrar apertura. El gobierno tiene que decidir si la nueva reforma tributaria busca abordar los desafíos económicos que son urgentes o los compromisos del programa de Kast.
La megarreforma tributaria incorpora la eliminación de las contribuciones para los mayores de 65, un subsidio a todo evento para el empleo. Ambos son elementos que todos los expertos han dicho que no tienen impacto en el crecimiento.
Es decir, son elementos que son más bien gustitos ideológicos. Participó de las bilaterales de Hacienda por cambio de mando.
¿Esperaban que el gobierno fuera tan duro con ustedes? La experiencia de los últimos gobiernos en Chile muestran que esto es más bien una anomalía que la norma.
O sea, en general, cuando llegaba una nueva administración, había una disposición, primero un traspaso completo. El gobierno actual debe decidir si quiere seguir jugando la carta de todo es culpa del gobierno anterior o ya nos vamos a empezar a hacer responsables del devenir del país.
Te doy un ejemplo que a mí me parece bien ilustrador: en diciembre se publica el IPOM del Banco Central, donde mejoran las proyecciones de inversión y de crecimiento, y las autoridades entrantes lo que decían es esto es el efecto Kast. En cambio, hoy día, cuando tenemos mala noticia en el IMACEC, lo que plantean es que esto es responsabilidad del gobierno anterior.
Entonces, cuando uno dice esto es efecto Kast, para las buenas noticias, pero después dice esto es herencia Boric para las malas noticias. Quiroz decía que administraron al Estado como un kiosko… Históricamente, Hacienda ha sido un ancla de responsabilidad en el debate público, no puede ser utilizada como una herramienta para el debate político.
¿Deberían ir al TC? Eso es lo que tienen que evaluar los parlamentarios.
Lo que creo es que hoy, y ahí yo creo que la presidenta del Senado juega un rol, hay que entender que ninguna reforma por uno o dos votos va a resolver problemas económicos.
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
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